El dilema Iraní

Samuel Schmidt
23 de Julio del 2015

Obama fue muy claro, el acuerdo firmado fue para frenar la construcción de una bomba atómica por Irán y explicó los múltiples candados que intentarán que se cumpla, lo que ya dice que no confían en la honorabilidad de los líderes iraníes. En política por desgracia, siempre existe la posibilidad de violar todos los acuerdos y en este caso, Irán puede usar la secrecía para violarlo, y para eso no hay candado posible.

Obama también dejó en claro que el acuerdo no cubre otros temas que son importantes, pero aseguró que seguiría trabajando para proteger a sus aliados, lo que sucederá teniendo frente a sí un Irán fortalecido. Porque no obstante frenarse el armamentismo nuclear, hay muchos temas que no quedan resueltos y que son de gran importancia geopolítica y justamente ahí esta la debilidad del acuerdo. Sería iluso pensar que esta negociación abrió un canal de entendimiento con Irán, no puede considerarse como precedente.

Al levantar las sanciones económicas sucederán dos cosas básicas. Irán podrá reactivar su industria petrolera lo que le generará una gran cantidad de recursos; entrará más petróleo al mercado lo que bajará todavía más los precios. Eso es bueno para la economía, la gasolina bajará y con ello los costos de transporte, posiblemente ayude a aligerar las cargas de los energéticos en Europa, pero a la vez será malo para algunos de los aliados de Estados Unidos que son estados rentistas que viven del petróleo y algunos de ellos tienen conflictos con Irán. ¿Implica esto que Estados Unidos tendrá que ampliar su asistencia militar y económica a diversos países en el Medio Oriente?

Uno de los problemas políticos consiste en lo que hará Irán con los grandes recursos que empezará a recibir, y la mayor sospecha es que los usará para impulsar sus esfuerzos de guerra convencional y ahí está otro de los problemas para los aliados de Estados Unidos. Un caso muy claro es Corea del Norte, que no ha desarrollado la bomba atómica pero si una capacidad de destrucción masiva de larga distancia. No se necesita tener una bomba atómica para causar destrucción masiva y disparar gran conflictos y conflagraciones. Cada vez que Nor Corea lanza un nuevo misil de inmediato preocupa a los que se encuentran a la distancia de impacto del mismo y conforme pasa el tiempo la distancia aumenta. Israel lo ha planteado respecto a Irán.

El líder iraní declaró que el acuerdo no termina con la postura anti-americana, le dio simultáneamente una bofetada a Obama y un argumento a los que se oponen al acuerdo, de tal forma que puede darse el caso de un acuerdo firmado por una gran coalición y rechazado por quien la encabezó. El Imam estableció que siguen considerándolo su enemigo. No en balde después de la firma salieron iraníes a la calle a gritar consignas de muerte para los americanos. Esta corriente musulmana cree que la solución de las controversias está en matar a sus enemigos.

Irán tampoco dará fin a su postura judeofobica y anti israelí, y seguirá ejerciendo una gran influencia entre las fuerzas que se alinean en contra de Estados Unidos e Israel. Es por eso que el acuerdo ha causado una gran resistencia de Israel y de miembros destacados del mundo judío estadounidense.

Irán apoya activamente al terrorismo, ahora con más dinero su apoyo a grupos como Hezbola y Hamas agudizará los conflictos en el Medio Oriente, puede apoyar ataques contra Estados Unidos, con lo que de hecho incurre en una declaración de guerra contra Estados Unidos.

La intervención de Irán apoyando al dictador Sirio ha creado las condiciones para el crecimiento del Estado Islámico que ha introducido un serio desequilibrio de fuerzas y crea problemas para los que buscan la paz o por lo menos el aplazamiento de las agresiones.

No hay que mal interpretar las presiones que llevaron a Irán a firmar. Para un estado teocrático no importa esperar quince años o más, los religiosos durarán más que los políticos y tarde o temprano podrán provocar un apocalipsis que traiga su verdad. La firma les permite una entrada sustancial de recursos que les permite crear perturbaciones inmediatas que faciliten el crecimiento de sus pretensiones imperiales.

No fue una declaración de paz, ni siquiera un guiño sobre la intención de sostener un buen entendimiento con el mundo occidental, fue un paso táctico.

Obama se puso en una encrucijada muy delicada. El problema es que no tenía condiciones de negociar un acuerdo comprehensivo para desactivar la agresividad iraní, en parte debido a la catástrofe propiciada por las aventuras bélicas de los republicanos. La carrera armamentista aumentará en el Medio Oriente y mayor inestabilidad política.