Fútbol y Política

Héctor Murillo Cruz
25 de Junio del 2014

Dilma Rousseff

Dilma Rousseff

Como en los tiempos del Imperio Romano cuando los duelos entre gladiadores en el circo eran el gran espectáculo ofrecido al pueblo; o antes, en Grecia los helénicos aplaudían a quienes participaban en los juegos olímpicos, hoy algunos gobernantes, (al estilo del veleidoso “Lula” da Silva) promueven a sus países ante organismos internacionales del deporte para que se les conceda la sede de la olimpiada o la organización del campeonato mundial de fútbol, supuestamente para promover el turismo y negocios accesorios –derechos de TV, publicidad, radio, etc.- a costa de millonarias inversiones en infraestructura, muchas de ellas de difícil recuperación y sin beneficios para los ciudadanos contribuyentes y en ocasiones acompañadas, como parece ser el caso brasileño, por la corrupción.

Como valor agregado, para algunos gobiernos, celebrar tales eventos podría significar una válvula de escape o despresurización de presiones sociales o, al contrario, puede ser el detonante de oleadas de protesta contra el despilfarro o la política represiva tal como sucedió en México en 1968 y como está sucediendo –aunque ya con menor intensidad- en Brasil, donde la reelección de la Presidenta Dilma Roussef puede depender del éxito o fracaso de su selección de fútbol.

En México, aunque prevalece en unos el pesimismo malinchista y en otros se desborda el optimismo patriotero, la actuación de nuestro seleccionado sirve de paliativo momentáneo por los aceptables resultados obtenidos hasta ahora; los legisladores, sobre todo los del partido “negro-amarella”, particularmente su fracción en el Senado comendada por Miguel Barbosa, propusieron suspender actividades mientras transcurría el mundial de fútbol, en olvido de los contribuyentes pagadores de generosas dietas y demás prebendas.

CHANTAJE SENATORIAL

Nos queda claro que sólo con la presión chantajista se haya aprobada la extraña Comisión Especial de la Familia y el Desarrollo Humano –dónde constantemente hemos escuchado esos vocablos-, la cual tiene como propósito imponer el criterio reaccionario de los panistas, seguramente ordenado desde las cofradías religiosas.

En la propia instalación de dicha absurda Comisión, que además le cuesta al pueblo, el líder de la bancada blanquiazul, Jorge Luis Preciado y el presidente del engendro legislativo, José María Martínez y Martínez, (Red. ¿Será descendiente del arzobispo Luis María Martínez?) se aventaron sendos discursos que ofenden a una parte de la población y violentan las leyes y los acuerdos internacionales firmados por nuestro país. (Teodoro Rentería Arróyave, Comentario a Tiempo).

INEGI: NIVELES DE CORRUPCIÓN

En una lectura simple los datos dados a conocer el organismo comandado por el guanajuatense Eduardo Sojo Garza-Aldape, pareciera alarmante: muchos mexicanos (77%) creen que los diputados y los senadores son los más corruptos; le siguen los partidos políticos (84%); los policías, los ministerios públicos, los jueces y otros funcionarios estatales y municipales. Sin ánimo de cuestionar las mediciones del INEGI, siendo la corrupción una práctica entre dos –el que da y el que recibe-, se hubiera preguntado a los mexicanos encuestados si han sido parte alguna vez de esa corrupción que señalan, sobornando policías o funcionarios e incluso, en el ámbito privado, dando gratificaciones o propinas a franeleros, taquilleros, cadeneros y hasta fomentando la piratería en sus diversas formas. Por lo pronto alguien del gobierno federal y de los estatales así como los legisladores, debieran replicar.

FIRMEZA CONTRA ACOSO ESCOLAR

El problema social conocido como “bullying” o violencia escolar, ahora convertido también en político, no es cosa nueva en el mundo. Ya desde los años setentas había sido identificado por el psicólogo danés Dan Olweus, pero su incremento surge en 1982, a raíz del suicidio de tres jóvenes. El también identificado como acoso escolar ha venido trabajándose, principalmente en los países nórdicos; en el Reino Unido existen desde entonces los “Bully Coufis” o tribunales escolares, que desde 1989 cuentan con una línea de comunicación directa utilizada por quien necesita consejos sobre situaciones de acoso escolar. En España se da desde 1999, e igual ocurre en EU.

Esto, da una leve idea de cómo nuestra autoridad, partidos políticos y especialmente el sector educativo oficial en amasijo con el núcleo familiar, han descuidado a niños y jóvenes en su comportamiento y crecimiento social. Jalisco no escapa al asunto y las reglas sociales han dado muchas muestras del serio trastorno infantil-juvenil, el cual surge lo mismo en hombres o en mujeres de todos los estratos.

Pero a raíz de tanto escándalo público por todo el país, esencialmente en centros de enseñanza primaria y secundaria privada o pública, los ojos avispados de políticos ya lo detectaron y están tratando de atajarlo o disminuirlo. Bueno que se haga. Pero bien hecho, de forma coordinada y no se vea en tanto asunto mediático de lucimiento.

UN CASO PARA CONAPRED:

Estamos acostumbrados a escuchar de las condiciones infrahumanas en que viven las víctimas de los tratantes de personas, del maltrato a niños y hasta de las mascotas, actividades por fortuna ya tipificadas en la ley y castigadas severamente. Pero nadie habla del maltrato a los adultos mayores pues unos están marginados, otros arrinconados en el hogar y los demás abandonados en asilos. 

De acuerdo a cifras del INAPAM hay 10 millones de ancianos en el país de los cuales 300 mil sufren violencia. Esto es lo malo, lo peor es: hasta en los centros de salud y oficinas del IMSS e ISSSTE los ignoran, discriminan, los hacen esperar horas y eso no solo es maltrato ¡es el colmo de la insensibilidad por parte de las autoridades! (Rubén Esaúd Ocampo, Radio 620).