Ciencia Política: Una Disciplina en Busca de Identidad

Ernesto Ortiz Diego
1 de Junio del 2014

Introducción

Giovanni Sartori

Giovanni Sartori

En la introducción al libro La muerte de la ciencia política, su autor, César Cansino Ortiz, profesor del Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM), escribe que en un ensayo reciente titulado ¿A dónde va la ciencia política?, el politólogo más famoso del mundo, Giovanni Sartori, estableció de manera tajante que la disciplina que él contribuyó a crear y desarrollar, la ciencia política, perdió el rumbo, hoy camina con pies de barro, y al abrazar con rigor los métodos cuantitativos y lógico-deductivos a fin de demostrar hipótesis cada vez más irrelevantes para entender lo político, terminó alejándose del pensamiento y la reflexión, hasta hacer de esta ciencia un elefante blanco gigantesco, repleto de datos, pero sin ideas ni sustancia, atrapado en saberes inútiles para aproximarse a la realidad en toda su complejidad (Sartori, 2004). 

Nadie con más autoridad moral que Giovanni Sartori podía hacer este balance autocrítico y de apreciable honestidad intelectual sobre el estado de la ciencia política actual. No obstante, las afirmaciones del “viejo sabio” –como él mismo, irónicamente, se autodenomina en este ensayo- generaron un auténtico revuelo en todas partes y muchos politólogos se atrevieron a poner en duda las afirmaciones del pensador florentino. En particular, los especialistas partidarios de las corrientes y los enfoques que hoy hegemonizan la ciencia política, como la elección racional, la teoría de juegos, el cálculo del consenso, etcétera, optaron por descalificar la tesis de Sartori, alegando que su avanzada edad lo llevaba a desvariar.

Tal parece que, a juzgar por este desencuentro, los politólogos defensores del dato duro y los métodos cuantitativos, promotores de los modelos y esquemas supuestamente más científicos de la disciplina, denostadores a ultranza de todo aquello que no soporte la prueba de la empiria y que no pueda ser formado o matematizado, prefieren seguir alimentando una ilusión sobre las virtudes de la ciencia política antes que iniciar una reflexión seria y autocrítica de la misma; prefieren mantener su status en el mundo académico antes que reconocer las debilidades y las inconsistencias de los saberes producidos con esos criterios; prefieren descalificar acremente a Sartori antes que confrontarse con él en un debate de altura. 

El hecho es que, a pesar de lo que estos supuestos científicos “puros” quisieran, la ciencia política actual sí está en crisis. El diagnóstico del politólogo Giovanni Sartori (Florencia, 1924), profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York) es impecable en ese sentido. La ciencia política hoy, la que estos politólogos practican y defienden como la única disciplina capaz de producir saberes rigurosos y acumulativos sobre lo político, no tiene rumbo y camina con pies de barro. Esa ciencia política le ha dado la espalda a la vida, es decir, a la experiencia política. De ella sólo pueden brotar datos inútiles e irrelevantes. El pensamiento político, la sabiduría política, hay que buscarlos en otra parte. 

Este es el trasfondo que anima el presente libro, La muerte de la ciencia política, publicado por primera vez por la editorial Sudamérica en el año 2008, y aquí, en México por la editorial Debate en el 2010. Su objetivo no es otro que hacer un balance serio y crítico de los límites de la ciencia política actual, que por lo demás y paradójicamente –a juzgar por el creciente número de universidades de todo el mundo que la han incorporado en sus programas y por su incontrolable número de revistas especializadas que han aparecido en todas partes- ha experimentado una evolución sorprendente. 

La tesis del doctor César Cansino sostiene, en sintonía con el tono crítico de Sartori, que la ciencia política dominante en el mundo no ha podido trascender el nivel de superficialidad que acusa desde sus orígenes. Dicha superficialidad se debe entre otras cosas a sus supuestos positivistas, que la han llevado a delimitar la política de otros sectores sociales de acción, con lo que ha perdido de vista la complejidad de lo social.

Así, por ejemplo, dar cuenta de la novedad que supone la democracia, entendida como formas de interrelación social y no sólo como forma de gobierno, precisa concebir lo político no como parte del todo social, sino como el horizonte mismo de sentido social, o lo que es lo mismo, implica tratar de develar el entramado de relaciones y vivencias que conforma la experiencia social de los ciudadanos. 

Desde esta perspectiva, la ciencia política no podrá corregir el positivismo miope de sus supuestos metodológicos sin incorporar en su seno la experiencia de la filosofía política. En efecto, no es preservando el campo político de adherencias filosóficas, prescriptivas o existenciales, como la ciencia política puede captar la modalidad de ser que pone en juego la democracia. Y lo mismo vale para cualquier otro tema de la politología contemporánea. 

Para entender este análisis, César Cansino (doctor en ciencia política por la Universidad de Florencia, y de la Universidad de Columbia, en donde fue alumno de Giovanni Sartori, además doctor en Filosofía por la Universidad Complutense) ha optado por un enfoque que a falta de un mejor nombre ha llamado “Historia interna de conocimiento”, y que anunció inicialmente en un libro de 1998 titulado Historia de las ideas políticas. Fundamentos filosóficos y dilemas metodológicos, pero que sólo ahora ha podido aplicar para examinar un caso concreto: el estado del arte de la ciencia política, concebida ésta como un campo disciplinar de conocimiento. 

CIENCIA POLÍTICA EN BUSCA DE IDENTIDAD

César Cansino

César Cansino

Como apunta César Mendoza, en su blog “Caminar preguntando”, la recolección de ensayos que hizo César Cansino para el libro La muerte de la ciencia política, le permite dividir su trabajo ensayístico en dos grandes partes. La primera de ellas es un análisis y recorrido, general, por el desarrollo de la Ciencia Política hasta nuestros días. La segunda, es la propuesta del autor para superar los atavismos que actualmente tiene esta ciencia ante las sociedades complejas y el desarrollo de la democracia en nuestros países. 

Con este reciente libro, César Cansino ha vuelto a despertar polémica, libro que le permitió ganar el “Premio Ensayo La Nación-Sudamericana 2008”, titulado “La muerte de la Ciencia Política”. La crítica ha sido dura, como los aplausos a veces demasiado complacientes con el autor, más que con el libro. 

Para proceder con este análisis Cansino consideró dos aspectos centrales: 1) las diferentes etapas de la ciencia política y 2) las diferentes áreas definitorias de la ciencia política. Pero antes de ello, conviene distinguir el objeto y el método específicos de la Ciencia Política. 

Como se ve en detalle en el capitulo 5 del texto, la Ciencia Política es la disciplina que estudia o investiga, con la metodología de las ciencias empíricas, los diversos aspectos de la realidad política, con el fin de explicarla lo más completamente posible (César Cansino, p. 40).

Ciertamente, tras 50 años de desarrollos en este sector, desde su institucionalización en las principales universidades de Estados Unidos en la segunda posguerra, la ciencia política no ha alcanzado un consenso pleno sobre su objeto de estudio. Ante todo, su ocupa de un conjunto específico de prácticas propias de las sociedades existentes: procesos (institucionalizados), procedimientos, acciones y decisiones colectivas e individuales que configuran históricamente y de un modo cambiante el espacio político y el ámbito de intervención de lo político. 

Lo político significa aquí un conjunto de acciones e interacciones sociales que pueden ser aisladas, con fines de análisis, del universo de acciones e interacciones humanas y cuya particularidad reside en su capacidad vinculante más o menos legítimas en una sociedad, al grado de definir o asignar los valores dominantes en la misma. 

Como lo expresa Hannah Arendt, la política es el verdadero espacio de creación de los hombres, a condición de que la sociedad se conciba como espacio público-político. (¿Qué es la política?, 2005:339). 

En otro texto la filósofa hebrea dice: La aparición del ágora significa la vida con libertad. La libertad es la sustancia esencial de la política. Por eso, para Arendt, la existencia de los ciudadanos arranca del momento en que se presentan en el espacio de la polis. La aparición de un ciudadano en el espacio público funda su libertad. (La teoría política de Hannah Arendt, 2014, Universidad Complutense de Madrid).

Como tales, estas interacciones configuran un ordenamiento singular que define la relevancia y el comportamiento de distintos identificados como políticos (Estado, poder, institucionalidad, formas de gobierno y eticidad, acción, representaciones y valores). Según esta definición inicial, el objeto de estudio de la ciencia política es el “sistema político”, es decir, el conjunto de procesos en cualquier nivel que producen “asignaciones autoritativas de valores”. 

Sin embargo, argumenta Cansino, esta definición, aunque dominante, no es hegemónica. Lo que existe más bien en la ciencia política actual es un pluralismo teórico que ha dado lugar a múltiples interacciones sobre su objeto. Asimismo, considerando que no existen consensos sobre un objeto y sus métodos, ha alentado una interminable discusión en su seno sobre la pretendida cientificidad de la disciplina. Más aún, algunos autores cuestionan que sea posible (u oportuno) analizar la política con el método científico. 

En esta capítulo –Ciencia Política: una disciplina en busca de identidad-, César Cansino se ocupa sobre todo de la ciencia política empírica, es decir, de los partidarios del empleo de métodos empíricos para el estudio de la política. Para este sector, largamente dominante en la ciencia política actual, el método científico debe emplearse conscientemente y de manera rigurosa, con plena transparencia de los procedimientos en todos los estadios del análisis. 
Sin embargo, conviene tener presente el conjunto de temas y problemáticas de los que se han ocupado los politólogos, independientemente de su mayor o menor filiación al método científico. Éstos son: 

  1. El estudio de lo político, nivel en el que se agrupan diversas evidencias empíricas y corrientes de pensamiento abocadas a la comprensión y la explicación de la configuración de la realidad política en su estructuras de orden, poder, gobierno y legitimidad en los procesos que permiten su permanencia y cambio a la luz de su interacción con otros ámbitos de la realidad social. Lo político como dominación, emancipación, estabilidad y conflicto se explica en correspondencia con la configuración estatal, las formas de gobierno y las atribuciones jurídico-políticas de los individuos. A ello se suman los niveles de intervención de los político.

  2. El estudio de la política, nivel en el que gravitan las acciones individuales y colectivas (intervención, a su vez, de los ámbitos culturales, simbólicos e imaginarios). La política puede ser vista así como un espacio en el cual se aseveran determinadas orientaciones prescriptivas, ideológicas o normativas concernientes a una manera de organizarse y dirigir en mayor o menor medida lo social.

  3. El estudio de las políticas, referente al análisis, el diseño, la implementación y el diagnóstico de las distintas acciones gubernativas, por lo que se trata de la comprensión y la explicación de los procesos de toma de decisión de los gobernantes; los efectos agregados de la aplicación de políticas; las demandas y las respuestas estimadas de los distintos grupos sociales –premisa sustancial en el cálculo del consenso-; su contribución al desarrollo y el bienestar públicos, y los grados en que la sociedad puede incidir o no en la toma de decisiones. 

  4. El estudio de la teoría política, entendido como el estudio de las distintas corrientes y escuelas de la reflexión de la política y como la tendencia a concentrarse cada vez más en la reflexión en torno al quehacer teórico en sí mismo. En la actualidad, el estudio de la teoría política se ha constituido como un elemento distinguible en la configuración de la ciencia política contemporánea, el cual se vincula con las formas culturales que adquiere esta disciplina. 

Si se insiste en concebir la ciencia política como una disciplina empírica cuya práctica de investigación parte de saberes acumulados, entonces corresponde a la política comparada –entendida como un sector especializado de la disciplina y como un método de control para verificar empíricamente nuestros supuestos sobre los fenómenos políticos- un papel muy importante como productora de conocimientos sistemáticos y generalizaciones sobre la vida política, al menos hasta que buena parte de los politólogos optaron por utilizar métodos y técnicas más sofisticados, de carácter cuantitativo y matemático, similares a los empleados en disciplinas más evolucionadas en el plano científico, como la economía. 

Como método de control, la política comparada ha mostrado su superioridad sobre otros métodos de las ciencias sociales –estadístico, experimental o histórico –cuando el objeto de estudio han sido los fenómenos macropolíticos (estructuras políticas, ordenamientos institucionales, procesos de crisis política, procesos de transición democrática, etcétera). Así mismo, la pertinencia de la política radica en haber producido explicaciones susceptibles de controlabilidad empírica cada vez más eficaces. 

En síntesis, la cientificidad de la ciencia política mantiene una relación directa con el empleo sistemático de métodos comparativos, pues sólo esta perspectiva de análisis permite establecer regularidades sobre los fenómenos estudiados y no sólo explicaciones convincentes de los mismos. 

Como un sector más de la ciencia política, la política comparada ha permitido no sólo la construcción de un cuerpo teórico especializado, sino también un conjunto de tipologías, clasificaciones, hipótesis y proposiciones, etcétera, que han enriquecido nuestro conocimiento sobre la realidad política.

Si la tarea de la ciencia política es contribuir al enriquecimiento de su cuerpo teórico generalizante, sobre todo acerca de fenómenos macropolíticos, entonces la política comparada es el sector más importante de la disciplina. En los hechos, si la ciencia política ha logrado especificidad con respecto a otras disciplinas sociales es precisamente por la contribución de la política comparada.

Más específicamente, en este sector de la ciencia política se agrupan diversas líneas de investigación clasificadas según tres modalidades de la política comparada: a) el estudio comparado de instituciones o estructuras políticas (regímenes políticos, gobiernos, partidos, sistemas de partido, parlamentos, etcétera); b) el estudio comparado de procesos políticos (cambio y desarrollo políticos, transiciones democráticas, crisis políticas, por ejemplo), y c) el estudio comparado de comportamientos políticos (cultura y participación políticas, preferencias electorales, entre otros). Según esta clasificación, los objetivos de cada área temática serían los siguientes: 

  1. Instituciones políticas. El estudio comparado de las instituciones o estructuras políticas permite entender mejor su funcionamiento en contextos particulares. Sólo de manera comparativa es posible determinar las características que distinguen a determinadas estructuras de autoridad. En otros casos, el estudio comparado posibilita observar el grado de institucionalización o estabilidad de un ordenamiento político. Dentro de la política comparada, la literatura que ha analizado las instituciones es muy extensa. Hoy se cuenta con importantes estudios sobre estructuras tales como gobiernos, parlamentos, partidos y sistema de partido. La revisión de estos trabajos permite diseñar estrategias de investigación para entender mejor el funcionamiento institucional de casos de estudio específicos.

  2. Procesos políticos. Esta línea de investigación se encuentra en el estudio comparado de los distintos procesos que determinan el cambio o la continuidad de los regímenes o los sistemas políticos. Se trata de un sector de investigación que durante las últimas tres décadas ha aportado una gran cantidad de conocimientos sobre fenómenos políticos de gran importancia, como la crisis de los regímenes políticos, las transiciones democráticas, los problemas de la consolidación democrática, entre otros. Al igual que en otros sectores de la política comparada, el estudio sistemático de la vasta literatura teórica y empírica sobre cambio y continuidad de los sistemas políticos, permite entender mejor las característica de procesos de transformación política específicos. En síntesis, esta línea de investigación ofrece los lineamientos teóricos y metodológicos indispensables para encarar investigaciones rigurosas y sistemáticas sobre la transformación en y de los sistemas políticos contemporáneos

  3. Comportamientos políticos. Esta línea de investigación se dedica al estudio de los muchos aspectos relativos a la cultura política, como las modalidades de participación política, la formación de la opinión pública, las preferencias electorales y los actos de voto. En los últimos años, la política comparada ha visto un incremento considerable en investigaciones sobre este tema; dada su creciente relevancia en las democracias modernas. Hoy se cuenta con un importante cuerpo de propuestas y generalizaciones al respecto, las cuales permiten conducir investigaciones sistemáticas sobre el comportamiento político de los ciudadanos en distintos contextos nacionales. Los fenómenos de cultura política constituyen un indicador fundamental para entender la evolución de las comunidades políticas. 

Para efectos de la política comparada, conviene distinguir entre un campo y un método. El campo está constituido por la generalidad de los sistemas políticos, considerados como terreno idea de verificación empírica de hipótesis y supuestos en torno a las causas y los efectos de los principales fenómenos políticos. El método, por su parte, está representado por la reflexión sobre los procedimientos que es necesario o recomendable seguir para posibilitar comparaciones cada vez más rigurosas. Obviamente, son dos objetos de estudio complementarios: mientras el primero delimita el ámbito de interés del investigador (el “que” comparar, qué fenómenos, en qué países, en qué épocas históricas), el segundo especifica las condiciones para comparar correctamente (el “cómo” comparar).

LAS ETAPAS EVOLUTIVAS DE LA CIENCIA POLÍTICA

Es posible establecer diferentes etapas de desarrollo de la ciencia política a partir de cuando menos dos aspectos: a) el nivel de autonomía de la ciencia política respecto de otras disciplinas y b) el grado de institucionalización de la disciplina. 

El nivel de autonomía se refiere sobre todo a si la reflexión de la realidad política ha alcanzado o no un estatuto científico, es decir, si la ciencia política se ha convertido en el “monopolio” del discurso especializado (científico) sobre lo político, siendo reconocida como autónoma respecto de otras disciplinas (sociología, filosofía, historia). Por estatuto científico se entiende simplemente el estudio o la investigación de los diferentes aspectos de la realidad política con las metodologías propias de las ciencias empíricas. Las distintas etapas de la ciencia política pueden establecerse así por la mayor o menor autonomía alcanzada por la disciplina.

Por lo que respecta a la institucionalización de la disciplina, se refiere simplemente a si la ciencia política ha alcanzado un lugar en la vida académica del país en cuestión, lo cual se determina por la existencia o no de publicaciones especializadas, licenciaturas y posgrados, institutos de investigación, centros, diplomados, etcétera. 

LOS NUEVOS TEMAS DE LA CIENCIA POLÍTICA

Con fines de exposición el doctor Cansino sugiere considerar las siguientes tres áreas definitorias de la ciencia política: a) contenidos y temáticas, b) paradigmas dominantes y c) concepción de la ciencia política

Una hipótesis explicativa sobre este punto puede plantearse en los siguientes términos: el impacto de las actuales transformaciones mundiales en el desarrollo de la ciencia política será mayor cuando mayores sean las variaciones que presente cada una de estas áreas en cada contexto nacional

Para comenzar con la primera de las áreas señaladas, es decir, con los contenidos y las temáticas de la ciencia política, es posible advertir grandes transformaciones a nivel mundial, incluyendo a Europa del Este. 

Hace algunos años, Carole Pateman (Reino Unido, 1940), siendo presidenta de la Asociación Internacional de Ciencia Política, exhortó a la comunidad politológica a “construir una nueva ciencia política para un nuevo mundo”. Entre el elenco de las nuevas temáticas que deberían ocupar el interés de los politólogos, Pateman señalaba las siguientes: “las transformaciones y la consecuencia de los sistemas políticos: las condiciones para la democracia y el desempeño democrático (nuevos cleavages sociales, problemas de la modernización); la política económica y su impacto social; la integración económica, el nuevo orden económico y el papel del Estado; las posibilidades de un Estado global; las transiciones poscomunistas, entre otras”.

Paradigmas dominantes, siguiendo a Thomas S. Kuhn (Cincinnati,1922-1996), quien desarrolló el análisis más consistente sobre este tema, un paradigma define una etapa o un estudio de una ciencia. En este sentido, constituye un conjunto particular de ideas filosóficas, teorías científicas y normas metodológicas que predominan en un estudio de una ciencia o de varias ciencias y que lo distinguen de otros.

Concepción de la ciencia política, quizá el análisis más útil para observar la relación entre las actuales transformaciones y la ciencia política consiste en determinar, en cada contexto nacional, si la ciencia política ha visto modificaciones en su propia concepción o forma de entenderse.

LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA DISCIPLINA

Respecto de esta última área definitoria de la ciencia política, César Cansino sólo menciona lo que parece una tendencia dominante, sobre todo en Estados Unidos y en algunos países europeos. 

¿Cómo está cambiando entonces la concepción dominante de la ciencia política? Cansino considera que no debe echarse en saco roto la exhortación del politólogo Gabriel Almond (EU, 1911-2002) y de otros politólogos identificados primordialmente con la primera etapa de la ciencia política empírica. 

CONCLUSIONES

El libro La muerte de la ciencia política del doctor César Cansino, despertó contribuyó a despertar muchas lecturas y críticas en la academia mexicana, como los casos de César Mendoza (Oaxaca), y Víctor M. Hernández Márquez (Ciudad Juárez, Chihuahua), este último, profesor de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), escribe que César Cansino, su propósito no consiste en despedir de manera precipitada a la ciencia política como un todo, sino en todo caso, liberarla de aquellos enfoques que desde su punto de vista se han revelado estériles y que dada su persistencia, representan un estorbo para el desarrollo de la propia disciplina. Dicho de otra forma, se habla de una muerte metafórica en tanto que las propuestas improductivas amenazan por situar a la ciencia política en su fase terminal. 

Por su parte, la politóloga Soledad Loaeza, profesora de El Colegio de México, señala que la ciencia política se define antes por los temas que estudia que por su determinada metodología, esto significa que tiene un carácter esencialmente empírico, de ahí que su desarrollo haya estado siempre y en todos los casos estrechamente vinculado con el contexto de la realidad social inmediata; de ésta nacen las preguntas que los politólogos intentan responder, así como sus temas, y los elementos con que elaboran sus respuestas. La experiencia de la ciencia política en México confirma esta relación que ha sido el trampolín de su desarrollo. 

La muerte de la ciencia política, anunciada por primera vez por Giovanni Sartori y continuada por César Cansino, solo fue metafórica como señala el filósofo Víctor M. Hernández Márquez, prueba de ello es que Sartori ha publicado un nuevo libro “Cómo hacer ciencia política”, por la editorial Taurus. La ciencia política sigue viva y cada vez se estudia más. 

BIBLIOGRAFÍA

Cansino Ortiz, César, La muerte de la ciencia política, México, Taurus, 2010.
Hernández Márquez, Víctor M. Reseña de “La muerte de la ciencia política” de César Cansino, México, Nóesis, 2009. 

Loaeza, Soledad, La ciencia política: el pulso del cambio mexicano, México, El Colegio de México, 2005. 

Mendoza, César: César Cansino y “La muerte de la ciencia política”, Blog, 2014.

Sartori, Giovanni, Cómo hacer ciencia política, México, Taurus, 2014.