La Reforma Gerencial en América Latina

Ernesto Ortiz Diego
10 de Marzo del 2014

Francisco Moyado Estrada

Francisco Moyado Estrada

En América Latina, el arranque de todo el proceso de transición hacia la nueva gestión pública debemos ubicarlo con el inicio de la ola de reformas económicas que buscaban transformar las relaciones entre el Estado, la economía y la sociedad, además de incorporar a la región a los mercados internacionales. Tanto en Brasil, Argentina, Chile, México, Colombia, Venezuela, entre otros, a lo largo de los años ochenta se impulsaron programas de ajuste estructural [reformas de primera generación] (Francisco Moyado Estrada, 2006). 

La primera ola de reformas redefinió el núcleo de funciones estratégicas del Estado y sentó las bases para nuevas reformas incrementales en los sistemas de gestión pública; se desarrollaron procesos de ajuste para redefinir el papel del Estado; se realizaron reformas económicas para reestructurar las finanzas públicas, reducir el déficit fiscal y reorientar el gasto público. Paralelamente, se impulsaron programas de privatización de empresas públicas y se establecieron las bases para la apertura e integración comercial. 

El proceso de implementación descrito muestra cómo los principios que derivan de la nueva gestión pública se han interrelacionado con otros modelos de operación dentro de las organizaciones públicas; uno de éstos es el modelo de gestión de calidad, para lo cual es necesario identificar su evolución dentro de las empresas y organizaciones públicas, así como sus principales categorías, postulados y exponentes. 

Respeto al tema de la calidad, cabe destacar que, aunque la conceptualización de los métodos y su tratamiento científico se dio con gran profusión inicialmente en los Estados Unidos, fueron los japonenses los primeros en adoptarla como instrumento de gestión de las empresas para la generación de productos y servicios, lo que le valió a Japón conquistar el liderazgo en importantes sectores durante la segunda mitad del siglo XX.

El proceso de recuperación de la economía japonesa, en la fase posterior a la segunda guerra mundial, requería un fuerte impulso a la competitividad de las empresas, y para ello era necesario introducir la calidad como estrategia adicional para generar productos también competitivos y reinsertase en los mercados internacionales en el periodo de la posguerra. 

En este sentido, cabe resaltar que el concepto de calidad se desarrolla junto con la concepción de las organizaciones modernas, pasando por tres diferentes etapas que van de su incorporación al proceso de producción, mediante el control estadístico (principios del siglo XX), a su integración al proceso administrativo, bajo el aseguramiento de la calidad (hacia los años cincuenta), hasta su concepción como un arma estratégica para alcanzar la competitividad entre las organizaciones [albores del siglo XXI. 

Del análisis del proceso de aseguramiento de la calidad se desprende la necesidad de enfocar al cliente como una constante. Dicho de otra forma, en esta etapa de difusión de la calidad, el funcionamiento de las organizaciones se ha de enfocar al producto y/o servicio, y para ello no perderá de vista al cliente. En realidad se trata de una importante transformación que dará un nuevo impulso a la búsqueda de innovaciones radicales en la estructura de los procesos de la organización para garantizar un adecuado funcionamiento de la cadena de valor organización-producto/servicio-cliente. 

Para entender los alcances del rediseño en su vertiente de transformación radical de las organizaciones, resulta importante referirse a este tipo de herramienta de innovación desde el concepto de reingeniería de procesos, Bussines Process Re-engineering (BPR) que, si bien ha ocupado un lugar importante en los estudios organizacionales y de gestión de los últimos 30 años, poco se ha estudiado en su vertiente del cambio organizativo

En efecto, la reingeniería de procesos busca aportar soluciones a los retos que imponen los clientes y a los retos de la empresa para enfrentar la competencia y la mejora de la productividad. En este sentido, la reingeniería se orienta precisamente al “rediseño radical de los procesos de la empresa para mejorar la gestión”. Bajo esta lógica, no se trata de una técnica más de mejora continua, sino que se plantea como una herramienta de transformación de los procesos organizativos.