Los Sentimientos de la Nación

La colección de ensayos, entre otros escritos, incluyendo los comentarios del profesor Ricardo Infante Padilla, sobre los tres Bicentenarios: Sentimientos de la Nación, el Primer Congreso de Anáhuac y la Declaración de la Independencia de la América Septentrional, publicado por la Comisión Especial para la Conmemoración del Primer Congreso de Anáhuac, que preside el diputado Héctor Astudillo Flores, celebrar a 200 años de distancia, rendir homenaje a la notable tradición historiográfica que tiene el estado de Guerrero, como cuna de las Raíces de la insurgencia en México, como tituló uno de sus libros el historiador inglés Brian R. Hamnett, el mejor biógrafo del general Vicente Guerrero y don Benito Juárez.

El trabajo editorial que ha estado realizando la Comisión Especial del Congreso del Estado de Guerrero, en recopilar, documentar, analizar y publicar desde la ciencia del derecho, que debió haber sido de diversas disciplinas como la historia, la ciencia política, la sociología, la antropología y la filosofía, de haber sido así, se hubiera publicado un libro multidisciplinario con mayor proyección nacional, sin embargo, pocos son los historiadores guerrerenses que han escrito sobre estos tres Bicentenarios.

Esta serie de antologías busca ofrecer una muestra reducida pero representativa de los principales trabajos de algunos juristas en su mayoría guerrerenses, que se han preocupado por los estudios de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Los trabajos reimpresos en estas antologías fueron seleccionados por especialistas coordinados por David Cienfuegos Salgado, Ricardo Infante Padilla y José Gilberto Garza Grimaldo, para conmemorar estos tres acontecimientos históricos. En el libro Los Sentimientos de la Nación, contexto histórico y trascendental, podemos leer los escritos de José María Morelos, Ricardo Infante, Raúl Calvo Barrera, David Cienfuegos Salgado, José Francisco Ruiz Massieu, Manuel González Oropeza, Juan Pablo Leyva y Córdoba, José Gilberto Garza Grimaldo y Ernesto Lemoine. En su mayoría juristas, con excepción de Morelos, Ricardo Infante y Ernesto Lemoine, este último el único historiador de carrera.

Las conmemoraciones del 2013 –los tres Bicentenarios- coinciden en México, con una condena rotunda a la historia “oficial”, aquella que se escribe por y para el Estado, la de los desfiles y los discursos, la que padecen los niños en la escuela, la que simplifica y engaña en su afán de controlar conciencias.

Además de los tres aniversarios históricos, debe criticarse al gobierno de la república que le dio preferencia a la Decena Trágica de 1913, donde el chacal Victoriano Huerta traicionó el primer gobierno democrático de México, encabezado por don Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, es decir, que al gobierno le dio más importancia a la traición de Huerta, en lugar de los Sentimientos de la Nación, al Primer Congreso de Chilpancingo y a la Declaración de la Independencia de la América Septentrional, al declarar el 2013, el Año de la Decena Trágica.

El libro los Sentimientos de la Nación, es producto de la celebración de estos tres hechos históricos y de sus resultados constituyentes como la Constitución de 1814, 1824, 1857 y 1917. Busca, sin embargo, ir más allá de la crítica justificada pero fácil, y eventualmente limitada, a la historia oficial. Reúne las reflexiones de un grupo de juristas y académicos que escribieron con mensajes claros apegados a la realidad histórica.

Libertador del sur, José María Morelos, asumirá con el Congreso de Chilpancingo, los Sentimientos de la Nación el 13 y 14 de septiembre de 1813, y la Constitución que le sigue, la de Apatzingan de 1814, en parte debido a la pluma de Carlos María de Bustamante, ideólogo orgánico de Morelos, a quien por carta le dice que ha recibido el texto, y que lo acepta con correcciones, la idea de la Independencia pues, con el discurso los Sentimientos de la Nación y su interpretación de sí mismo, como Siervo de la Nación, Morelos transforma la rebelión en leyes y elige al Primer Congreso de Anáhuac, como el centro del sistema independentista, se reconocerá al declarar Morelos, la Independencia de la América Septentrional el 6 de noviembre de 1813.

El periodo de legislador de Morelos tiene singular importancia en la creación, en medio de la trágica contienda, el reconocimiento del valor relevante de las instituciones. Todavía hoy nuestras instituciones son débiles…dura es la historia. Y es que la historia es la síntesis de las contradicciones sociales, políticas, religiosas y culturales, la integración racional de esos procesos es una imperiosa necesidad conciencial, por eso mismo, los movimientos preinsurgentes en la Nueva España: en Valladolid, en Querétaro, en San Miguel el Grande, en Dolores y Tepecoacuilco, evidenciaban un inmenso malestar que la invasión de España en 1808 por los franceses, posibilitó y aceleró las tensiones, sobre todo, entre los peninsulares y los criollos, estos últimos defendidos inicialmente por el cura Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810, con el Grito de Dolores.

Los movimientos independentistas que, a lo largo del siglo XIX, pusieron fin al dominio ibérico en América constituyen una épica apasionante y llena de claroscuros. Es una aventura rica en sucesos extraordinarios y personajes notables que contribuyeron a redefinir el rostro de un continente.

La memoria colectiva conserva algunos de estos sucesos y a muchos de sus protagonistas. Sin embargo, una parte significativa de los ocurrido durante ese tormentoso siglo XIX y un buen número de figuras que encabezaron dicho impulso libertario han sido objeto del más injusto olvido.

Don Ricardo Infante, en la presentación del libro Los Sentimientos de la Nación, nos propone en estas páginas, un ameno viaje al pasado del México en la época de la Independencia, sobre todo, la vida y obra legislativa de José María Morelos, para rescatar aspectos olvidados o poco conocidos de una época extraordinaria que va de 1810 a las primeras décadas del siglo XX y XXI.

Al lado de presencias tan célebres como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Hermenegildo Galeana, los Bravo, Juan del Carmen, Pedro Ascencio Alquisiras, Valerio Trujano, Fray Servando Teresa de Mier, Carlos María de Bustamante, Andrés Quintana Roo y otros independentistas, desfilan por estas páginas personalidades mucho menos familiares para el gran público, pero cuya participación y contribuciones al trascendental proceso merecen ser recordados por las nuevas generaciones.

El Grupo Bicentenarios, se propusieron en este libro Los Sentimientos de la Nación, y los libros que seguramente le seguirán, en un apasionado alegato de la historia como ejercicio intelectual y creativo sobre el revivir del pasado y la construcción del presente, es uno de los primeros trabajos lúcidos de los que esperamos que este Grupo nos sigan entregando a sus lectores, que nos muestran que es mucho más complicado escribir la historia de lo que nos imaginamos, que la memoria es más importante tanto como el olvido y que la historia no nada más fue echa para atarnos al pasado sino para construir un nuevo futuro y tener una actitud más constructiva frente a la historia, pero al mismo tiempo, mucho más respetuosa porque es sumamente complicado escribir el pasado. La historia como la memoria se reconstruyen constantemente, como podemos leer en este libro prodigioso: Los Sentimientos de la Nación.