La Nueva Relación México-China

El gobierno de México está finalmente buscando el acercamiento con China. La decisión fue retrasada por mas de 20 años debido, principalmente, al antagonismo ideológico entre el comunismo de China y el capitalismo de Estados Unidos, así como el papel de México como cliente fiel de Estados Unidos y su política-económica. Históricamente había también, aunque aún existe, mucho sentimiento anti-Chino en México por injustas razones de racismo (ver http://en.wikipedia.org/wiki/Chinese_immigration_to_Mexico).

Sin embargo, desde mi punto de vista, este nuevo acercamiento podría ser la mejor decisión política tomada en favor del desarrollo de México desde la nacionalización de sus reservas petroleras hace más de 70 años. Significaría profundos cambios en favor de México. El acercamiento a China y por ende el distanciamiento de Estados Unidos es positivo por un número razones importantes:

  1. El poder económico de Estados Unidos está en plena caída; su sistema de capitalismo crudo, que opera con poco control moral ó ambiental, he dejado un país segregado con un gran y creciente segmento de la población marginada y vulnerable a las consecuencias de la depredación del espíritu humano y del ambiente.
  2. La erosión moral del tejido que unifica una especie social, ocasionado por el énfasis en el egoísmo individual del capitalismo, ha causado que la guerra se haya convertido en uno de los negocios más aceptables y rentables de Estados Unidos. Una importante parte del capitalismo americano está sustentada en base a la muerte y destrucción de otras naciones más débiles.
  3. La violencia que afecta a México es en gran parte relacionada a la descomposición de la sociedad americana y nuestro enlace con ella. Su búsqueda en las drogas significa un alivio al sufrimiento causado por el vació individual y las injusticias. El tráfico de armas tiene a México con altos índices de criminalidad e inhumanidad jamás antes vistos.
  4. China es observador fiel de la coexistencia pacífica entre naciones y de la no intervención en los asuntos internos de otros países. China nunca ha votado en las Naciones Unidas a favor de sanciones a cualquier país, independiente de la filosofía política del país.
  5. China es un fenómeno de desarrollo social y económico jamás antes visto en la historia de la humanidad. México puede aprender mucho de China, si decide hacer a un lado su racismo y los argumentos estériles ideológicos de la era de la guerra fría, desde cómo llevar la educación de calidad a 100% de su población, como orientar la población de creencias nocivas y perjudícales hacia una objetividad científica, y hasta como eliminar la corrupción e ineficiencia.
  6. Con nuevos lazos económicos fuertes con China, es natural que México adoptará muchas de sus políticas sociales benéficas que mantienen a China en la vanguardia del bienestar social de su pueblo.
  7. El sistema político Chino, con la abolición efectiva de los partidos políticos (aunque todavía existen como filtro) y la abolición de la influencia del dinero, ha mostrado su capacidad de generar el más mínimo índice de corrupción y estancamiento, con avances eficaces para la gran mayoría de sus habitantes. Un análisis cuidadoso revelará que su sistema político es mucho más democrático y robusto que nuestro sistema de multi-partidos, los cuales fueron inventados, y siguen siendo usados, para imponer intereses particulares de segmentos minoritarios.

México tiene dos opciones para proceder respecto a su nueva relación declarada con China. Puede abordarlo puramente por las inversiones económicas, lo cual sin duda, va a generar más trabajos, pero solamente convertiría al país en una de mano de obra barata para los Chinos en lugar de los Americanos. En cambio, si México toma este acercamiento como cambio de lealtades, como una oportunidad para alinear su política económica hacia el modelo Chino, cambiando su estatus de un país sumamente dependiente del exterior, con inmadurez social, una población poca educada que solo ofrece mano de obra barata, a una socialmente consciente con ganas de educación y desarrollo pleno para todos los ciudadanos, entonces existen únicamente buenas cosas que puedan esperar los mexicanos de esta nueva relación.

México puede adoptar paulatinamente la política económica que he llevado China a ser el modelo más exitoso para el desarrollo en el mundo actual. Por ejemplo, México debe de conseguir no solo la inversión China, sino también la transferencia de tecnología, insistiendo que las nuevas compañías chinas en México compran un porcentaje alto de los componentes en sus productos de compañías mexicanas locales (como China sigue insistiendo con sus propias inversionistas).

Es inevitable que con la nueva relación comercial acordada entre México y China, la política-económica de México va a alinearse más con la de China, pero, que tan abierta ó cerrado la apertura será determinante en el nivel de paz y prosperidad que gozarán los mexicanos en el futuro próximo.

Por tal razón es sumamente importante que México ya deje de permitir a los empresarios dinosaurios ligados con Estados Unidos dictar la política económica del país y optar por políticos convencidos de la necesidad de cambio profundo. Muchos de nosotros, quienes veían la única esperanza por cambio real en López Obrador, estamos felices que Peña Nieto esté tomando como suya mucha de la política del Tabasqueño, pero queda en duda todavía si el gobierno de Peña Nieto está consciente, y suficientemente listo, para entender la grandeza de la oportunidad y la magnitud del asunto en juego.