A las 12 Comeremos en Tixtla

Sentir las vibras del Maestro Ignacio M. Altamirano, aquí en Tixtla, recordemos la frase de Morelos “A las 12 comeremos en Tixtla”, el día 26 de mayo de 1811, en la Toma de Tixtla, fue un grito de victoria, es la llave maestra para entender a Morelos. Dice Francisco Delgado García, y es una aportación, he estado escuchando muchas interpretaciones, pero bueno hay variantes, pero la forma tan precisa que dice Francisco “A las 12 comeremos en Tixtla”, ¿ qué hace Morelos allí?, desmonta el sentido terrible de la guerra, le quita a los que van a pelear este sentido dramático de la confrontación con la muerte.

“A las 12 comeremos en Tixtla”, es un grito de victoria adelantado, que Morelos le quita esta retórica, magnífica, terriblemente, a mi me molesta mucho, que es la retórica en sí, el heroísmo presupuesto, Morelos en lugar de decir “A las 12 comeremos en Tixtla”, tendría que haber dicho “A las 12 estaremos allí en Tixtla ganando la Patria”. Pero dijo “A las 12 comeremos en Tixtla”, y entonces establece un sentido del lenguaje filosófico en donde al platicar con los que van a pelear y van a morir algunos, se coloca en el sentido vital, el sentido de lo que conforma la posibilidad del contacto inmediato con cualquiera, así como se dice que la muerte nos iguala a todos, como se llama una calle aquí en Tixtla de la “Igualdad”, rumbo al panteón.  La comida nos iguala a todos en el sentido de lo mismo.  

Morelos establece aquí un esquema del lenguaje, un nivel de comunicación que hace que la gente sin estar metido en las ideas de la heroicidad, va al combate exaltado con un sentido en donde va a cumplir una misión y estoy absolutamente seguro que el tono y la forma en la cual Morelos dice “A las doce comeremos en Tixtla”, es suficiente como para decir el sentido es chaparrito, él minimiza:

  1. Hace un elemento del lenguaje donde coloca la victoria;
  2. La confianza absoluta de que vamos hacia delante;
  3. Estamos en la vida misma, no estamos aquí en la disyuntiva de la gran proeza histórica que supone que estamos ganando la galaxia. Las tortillas que se hicieron ayer, la vamos hacer hoy, sólo que hoy no van a ser tortillas, primero vamos a ganar y esas tortillas se van hacer dentro de 5 horas.

Esto nos da una idea. Es una clave para entender a Morelos por lo siguiente, liguémoslo y me interesaría mucho ligarlo a otros elementos de la personalidad, no tanto porque sea quizá lo más importante de Morelos. Lo más importante de Morelos ya se dijo, se ha dicho acá con algunas intervenciones, pero yo quiero marcar este punto y establecer una desde allí una línea de reflexión sobre quién era Morelos para que podamos quererlo más de lo que lo queremos.

Ignacio López Rayón, le envía una carta a Morelos a través de un propio (enviado), que viene desde las tierras michoacanas, específicamente de Zitácuaro, cuando el propio llega con Morelos a entregarle le carta.

La carta dice “Señor Morelos sabemos con precisión que alguien de su equipo, de su grupo, de su gente, lo quiere asesinar. No sabemos el nombre de la persona, pero le puedo decir para que se le identifique que es un tipo grueso, gordo”.

Morelos lee la carta, y le dice al enviado que lo espere un tantito porque en ese momento le enviaré la respuesta a Rayón, entonces Morelos escribe:

“Querido señor Rayón, gracias por el mensaje. Pero le quiero informar que aquí el único panzón soy yo, y por tanto no hay ninguna posibilidad de que nadie me mate, gracias por todo. Quédese tranquilo”.

3.  La única imagen auténtica de Morelos que existe, es la pintura que le hicieron en Oaxaca (está en el libro), en aquel tiempo no había fotografía ¿cuál es esa figura? Es un Morelos de perfil y panzón, ¿qué pasa con eso? Si estuviéramos en los tiempos modernos, en los cuales los políticos dicen “a mi quítame la panza, si me vas a fotografiar haber cómo le haces para quitarme la panza, cortarle ahí pues hombre”.

Las otras pinturas de Morelos, la más famosa que tenemos en Morelia, es delgado, es la pintura que se encuentra en el interior del libro, y la pintura de la portada no le dice al pintor que le quite la panza. Tiene una  actitud una personalidad penetrante, tiene una mirada, una forma de entender la vida.