Viva Obama

Hay en México quienes creen que el país es el Estado 51 de la Unión Americana, hay otros que quisieran que lo fuera, otros tiene un odio profundo hacia quién se quedó con la mitad del territorio, y unos más lo ven como una tabla de salvación; mientras lo sea lo que sea es necesario definir una agenda nacional respecto a Estados Unidos y a partir de ella construir una agenda binacional.

Para los que creen que ya estamos integrados la visita de un presidente estadounidense implica la posibilidad de hacerle las peticiones pertinentes para que atienda las necesidades propias, por ejemplo, la reforma migratoria debe hacerse de tal manera que les facilite mudarse hacia el norte. Para los que esperan que esto suceda en el futuro, el presidente estadounidense debe tomar las decisiones que la integración les sea conveniente a ellos no al todo, esto es, egoísmo puro y duro, el bien se apropia por y para unos cuantos.

Los que detestan cualquier cercanía y asumen un discurso nacionalista y anti imperialista, que no está del todo fuera de lugar, deben entender las condiciones actuales de una unión poderosa, tal vez lo más sensato sea buscar la mejor manera para integrarse y no para propiciar una separación que no parece muy real, a menos que se establezca un movimiento separatista. La integración favorable para todos no es fácil, como se vio con el intento de integración representado en el Tratado de Libre Comercio de Norte América, ellos negociaron de acuerdo a sus intereses porque no tienen una visión de bienestar colectivo. Aunque es correcta la formulación de que mientras mejor le vaya a México mejor le irá a Estados Unidos, para ellos predomina la mentalidad de que mientras más sometidos tengan a los países bajo su ala imperial, mejor les irá a ellos; recuerda a los imperios que obligaban a sus dominados a tributar.

En esencia la mentalidad del tributo prevalece aunque las nuevas formas no terminen de entenderse, y mientras tanto el trato entre desiguales seguirá imponiendo condiciones que muchos no terminen de manejar.

Sin duda es posible determinar una agenda binacional desde la posición de fuerza sometida imperialmente, y debe manejarse para utilizar inteligentemente los resquicios de libertad que se abren y estar muy atentos para poder modificar a favor las condiciones que vayan cambiando.

Lo primero que debemos aceptar es que Obama no es el presidente de México, que su visita no es para resolver problemas mexicanos, sino manejar a su favor la debilidad mexicana. Mientras más débil sea México más utilidad le podrán sacar ellos a la relación.

Por eso que es urgente construir una democracia sólida y sin manchas. Por eso se requiere una élite gobernante honesta entregada al bienestar de la sociedad. México debe ser mejor que cualquier otro país para reducir aunque sea un poco la asimetría.

Imagínese usted que un gran proveedor de mercancías (en este caso mano de obra) va a rogarle al otro que por favor las tome, este que se beneficia de manera enorme con esa provisión por supuesto que las toma, pero con la petición lo hace en las mejor condiciones posibles.

Tener una capa gobernante abusiva, egoísta, prepotente ayuda muy poco. A los críticos de la derecha les preocupaba que Obama llegara y encontrara que la casa no estaba en paz, les molestaba que la rectoría de la UNAM estuviera tomada, aunque dolía más el escándalo de una junior prepotente que puede mover al aparato de gobierno para pequeñas vendettas personales, o que el gobierno sea incapaz de resolver problemas de transportistas amenazando con ahorcar a la Ciudad de México, o que cunda por todos lados la práctica de salir a la calle encapuchado por el miedo a la represión, porque en el México del siglo XXI la tortura sigue siendo una práctica de investigación policíaca.

Pero también y eso lo saben bien quienes se quieren enterar sobre el país, en México prevalece una corrupción que parece crecer, aumenta el distanciamiento entre políticos y sociedad y muchos se sorprenden que todavía haya fortalezas que no permitan que el país se derrumbe.

Pero cuidado, en el mundo no caen en el fuego de artilugios que muestra una élite enriquecida a niveles de ensueño, queda claro que esto se construye a cambio de empobrecer a la mayoría de la población. Paradójicamente producimos Premios Príncipe de Asturias y de los peores indicadores de educación en el mundo.

México está dividido, polarizado, con una gran fractura que crea una asimetría interna que crecerá en el futuro y que le es muy útil a Estados Unidos, eso es lo que estudian ellos para su política bi nacional. Revertir esto implica cambiar de raíz a México, esa es la verdadera reforma estructural.