Mao Tsé Tung y el Maoísmo

Este tema del mundo en que vivimos, está dedicado a estudiar y entender a Mao Tsé Tung y el Maoísmo, ahora corriente ideológica del Partido del Trabajo (PT). Problema de nuestro tiempo, que llega a nosotros envuelto en el desdén etnocéntrico del mundo occidental, la sucesión de una vida portentosa que se llama Mao Tsé Tungo o Mao Zedong; y por qué uno de los países más atrasados de la tierra, ahora es la segunda potencia económica mundial después de Estados Unidos.

En el lenguaje político (según el politólogo argentino Sergio Pistone) el Maoísmo designa la teoría política desarrollada por Mao Tsé Tung en el curso de la revolución china, de la cual fue el máximo líder. Entre los fundadores del Partido Comunista (1921), Mao se afirmó como el líder más influyente de los comienzos de los años de 1930, después de la temporaria derrota de la primera guerra civil revolucionaria (1923-1927).

Mao Tsé Tung pertenecía a la generación de los creadores del Asia contemporánea, era un poeta, político y revolucionario, cuyo nombre ha llegado hasta nosotros cargado con la leyenda blanca, fue un líder mundial que vivió lo suficiente para estar por encima de la coyuntura occidental y de la esperanza, se llama Mao Tsé Tung, era cinco años mayor que Zhou Enlai; era 3 años menor que Ho Chi Minh.

La sucesión de un gigante de la historia es siempre un problema dramático, pero sobre todo lo es fundamentalmente, porque un gigante de la historia es también un hilo rojo que nos conduce a un problema extraordinariamente grave, que es el siguiente: que toda personalización del poder al fin y a la postre, de alguna u otra forma se hace contra el discurso popular, contra la posibilidad de la participación del pueblo como protagonista de la historia.

Aquí se dan en consecuencia, los dos elementos de conflicto y de contradicción, una vida portentosa y un pueblo que al final de esa vida, se encontraba ante la confusión, ante la duda y ante la vacilación, antes del triunfo de Mao Tsé Tung.

Los burócratas que ascienden desde las llanuras a los espacios superiores del poder no traen con ello nada más que la experiencia del poder político deficiente y corrupto del poder burocrático.

El pueblo puede mirar de lejos y de cerca la espléndida memoria del tiempo del Maoísmo, pero también se puede pensar que el tiempo que ha pasado y que el tiempo que viene es duro porque obliga necesariamente a un nuevo compromiso social, al compromiso de la participación ciudadana.

Los astrólogos decían que Mao Tsé Tung, había nacido en el año de la serpiente negra y a la hora del dragón verde, y que esos elementos simbólicos representaban una vida violenta, largos años de combate y al final una humillante negociación.

Ese era su mundo de Mao, en ese mundo vive este joven revolucionario, que aprende a combatir y a crear una nueva realidad con unos libros que eran los primeros que se traducían al idioma chino, porque Mao no aprenderá nunca lenguas extranjeras ni tendrá otro conocimiento que sólo en el lenguaje chino, que al mismo tiempo es el lenguaje secreto, es el lenguaje instalado a través del tiempo, a través de las edades, que suma los conocimientos históricos.

En este marco es en el que debemos entender el proceso chino del Maoísmo, de allí que si no se tiene en cuenta estos antecedentes en mi modesta opinión, no hay ninguna manera a su vez de comprender lo que ha ocurrido después de todo el inmenso esfuerzo revolucionario de Mao, el hombre de la serpiente negra y del dragón verde.

En 1973, tres años antes de la muerte de Mao, se publicaba en Francia, un libro profético “Cuando la China se despierte el mundo cambiará”, de la autoría de Alain Peyrefitte.

En 1975 el cáncer que minaba la vida de Mao desde 1972, se hizo más preciso y público. Viviría para asistir a la muerte de su colaborador más extraordinario: Zhou Enlai, el 8 de enero de 1976. La vieja guardia, como él mismo, en vía hacia la muerte. Un superviviente, a su vez, de las grandes persecuciones de la Revolución Cultural, Deng Xiaoping, se reincorpora progresivamente al poder. Antes de que muriera Mao, Deng, que por milagro salvó su vida la Revolución Cultural, se transforma, en 1978, dos años después de la muerte de Mao, en el hombre más importante de China.

Deng Xiaoping elevará a categoría política la reforma económica que implicará la nueva China. Los estudiantes le pedirán, con la modernidad económica, la democracia. Deng envía, a la Plaza de Tian-Anmen, los tanques en mayo de 1989.

Después de estos terribles acontecimientos Jiang Zemin, sustituyó a Deng; en el 2002, Hu Jintao sustituyó a Zemin, en su carta de dimisión de éste dijo: “Espero que todo el mundo trabaje duro y siga avanzando bajo el liderazgo del Comité Central del Partido Comunista Chino (PPCh), con el camarada Hu Jintao como secretario general. Estoy convencido de que la causa de nuestro partido será testigo de más y mejores victorias”.

Y Jian Zemin no se equivocó, China está a punto de sustituir a Estados Unidos como la primera potencia económica mundial.