La Lumpenizacion de México

El adjetivo lumpenizacion más allá de que exista en el diccionario de la Real Academia Española, pretende referirse al término lumpen usado por Marx para calificar a la escoria social o a los desclasados del capitalismo de su época, que eran usados por la burguesía para enfrentarse al proletariado como matones, provocador y demás actividades delictivas.

En México por desgracia, la violencia ha generado un gran sector lumpen, ligado no solamente a las mafias o bandas delictivas, sino también actitudes de una violencia simbólica, que se explica por la falta de valores sólidos, oportunidades laborales dignas, el deterioro familiar generado por la pobreza y por la carencia de un proyecto de nación consolidado. Es decir, el quebranto del tejido social en su máximo esplendor.

Y esto es preocupante porque un país que se lumpeniza, es un país que pierde dignidad y fortaleza, deviene en una sociedad violenta, transgresora de la solidaridad social y destinada a ser manipulada por los poderes fácticos que siempre actúan fuera de la legalidad.

El factor violencia fue un elemento que detonó la lumpenizacion de la sociedad en los años pasados, aunque la violencia tiene también una causa estructural: lo económico, una pobreza que crece es una variable que de alguna manera empuja a la violencia, es decir sectores sociales que buscan en actividades ilícitas (que por lo general llevan a la violencia) un modus vivendi cotidiano. Me sorprende la gran cantidad de muertos que van en este sexenio, que sin embargo por estrategia de nuevo gobierno federal no se publican a grito abierto (La Jornada 1/04/2013) como en el anterior, hay una calma chicha que vive el país, entonces la violencia continua, en otras palabras la crisis de la sociedad mexicana sigue.

A pesar de las notas blancas de temas como el macroeconómico, donde con bombo y platillo se anuncia que somos una futura potencia económica, desde nuestras entrañas sociales la cosa se percibe muy distinta. Una sociedad que se deteriora sin que nadie se percate de ello, muertes, violencia intrafamiliar, jóvenes sin destino, colonias en la miseria deshumanizante, tribus urbanas apologistas de lo lumpen y de lo degradante como las maras salvatruchas, toda una crisis de identidad que impide un amor por el país, donde lo político también ha tenido que ver en este panorama nada halagüeño.

En lo interno no se ven medidas que puedan levantar la moral del mexicano, poco proyecto de nación, una despolitización de la clase media que en otros países es contestataria y participativa, partidos políticos casados con lo cupular, una sociedad que prefiere los cambios desde arriba que hacerlos desde abajo, en fin, una sociedad mexicana cada vez mas estacionada en lo que venga.

Así pues lo lumpen sigue su curso, en costumbres, habla, mentalidad, actitud, un capitalismo mexicano que a todas luces descuartiza, principalmente a una clase a la que antaño se creía la revolucionaria, la punta de lanza para el cambio. Si seguimos así, dentro de poco tendremos una sociedad más impuesta al autoritarismo que a la democracia.