Movimientos Sociales en Guerrero

El resurgimiento de los grupos de autodefensa, ahora autodenominados sistemas de seguridad y justicia en el estado de Guerrero, los podemos analizar como movimientos sociales, desde muchas perspectivas de análisis  como los que analizaron en su tiempo Marx y Engels.

En la perspectiva el marxismo clásico, planteó los problemas que hoy denominamos de acción colectiva, centrando su atención en los procesos de conformación de autores colectivos (las clases) y su acción (las luchas). De este modo, el marxismo produjo una multiplicidad de trabajos sobre la conformación de los sujetos y las características del conflicto social, tanto en ámbitos académicos como políticos.

El funcionalismo, en las plumas de los sociólogos Talcott Parsons y Robert K. Merton, también intentaron dar respuestas al problema de la acción y la movilización. Especialmente retomando el papel de las normas, pero alejándose de tentativas psicologistas (como las de Gustave Le Bon, Gabriel Tarde y Sigmund Freud),  para orientarse al estudio de las tensiones estructurales.

El sociólogo francés Alain Turaine anuncia que el proyecto de un movimiento social no destaca con el horizonte hacia el que avanza sino por su capacidad de rehusar todo orden social y de ser el instrumento de la dialéctica de la acción histórica.

El gobernador Ángel Aguirre y los presidentes municipales donde han surgido los grupos de autodefensa, aun no encuentran las estrategias para evitar que sigan surgiendo policías comunitarias sobre todo en las regiones más empobrecidas de las entidades donde habitan indígenas como en La Montaña, Costa Chica, en la Región Centro (Tixtla), y en la Costa Grande  (Coyuca de Benítez).

El sociólogo Alberto Mulucci (Italia, 1943-2001), siguiendo fundamentalmente las indicaciones de Touraine, propuso una distinción entre movimientos reivindicativos, movimientos políticos y movimientos de clase basada en los objetivos perseguidos.

En el primer casi se trata de imponer cambios en las normas y en las funciones y procedimientos de asignación de los recursos. En el segundo se busca incidir en la modalidad de acceso a los canales de  participación política y de trastocar las relaciones de fuerza. En el tercero se busca poner de cabeza el orden social, transformar el modo de producción y las relaciones de clase.

El paso de un tipo a otro depende de numerosos factores de los que no es el último tipo de respuesta que el actor Estado está en posibilidad de dar también acerca de la capacidad de los movimientos a extender su secuela y de hacer crecer sus demandas.

Desafortunadamente, el gobierno de Aguirre carece de analistas políticos de coyuntura y de diseñadores de escenarios políticos, en consecuencia, sino se sienta a negociar con los profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) y los movimientos de autodefensa, difícilmente llegará bien librado en su cuatrienio como gobernador de una entidad suriana como la nuestra.

El gobernador Aguirre debe entender que los profesores y las policías comunitarias tienen derecho a reivindicar sus demandas sociales negadas durante muchos años por gobiernos sátrapas, ignorantes y despóticos.    

Ante la cerrazón de Aguirre de dialogar con los profesores que tienen tomadas desde el 25 de febrero las instalaciones del gobierno del Estado y el Congreso de Guerrero, el gobierno de Enrique Peña Nieto a través de los secretarios de Gobernación y de Educación, lo han obligado a dialogar con los inconformes, esperamos que los resultados del diálogo sea para bien de la sociedad guerrerense.