Independencia y el Imperio de Iturbide

Según Lucas Alamán, Agustín de Iturbide era hijo de José Joaquín de Iturbide, natural de Pamplona, España, y de Josefa de Aramburo, nacida en Valladolid, hoy Morelia, de antigua y noble familia, poseían, dice Alamán, un mediano caudal, y disfrutaban de las consideraciones que tenían las familias distinguidas.

Un retrato de clases sociales, nació Iturbide el 27 de septiembre de 1783, fecha simbólica que le acercaría míticamente al 27 de septiembre de 1821, día triunfal de Iturbide al entrar a la ciudad de México al frente del Ejército Trigarante, la primera enseñanza la recibió Iturbide en el Seminario Conciliar, después administró una finca de su padre, pronto eligió el ejército y fue alférez, en 1805 se casó con Ana María Huarte, de familia destacada.

Tres años después, en 1810, se produjo el levantamiento de Hidalgo en Dolores, pero antes en la ciudad de México, Primo de Verdad y Fray Melchor Talamantes en 1808, exigieron que preso de los franceses el rey de España, Fernando VII, el Ayuntamiento recobraba un poder autónomo, la batalla por la insurgencia estaba en pie, Iturbide decidió defender las instituciones virreinales, Hidalgo conciente de su valía, ofreció a Iturbide la faja de teniente general con los insurgentes, Iturbide no aceptó, ni uno ni otro sabían las encrucijadas de la existencia.

La gran contienda libertaria movilizaba a la América española entera y encontró a Iturbide en el campo realista, había nacido en el mismo año que Simón Bolívar, en 1783, pero optó por el campo contrario, ascendió rápidamente y se batió incesantemente contra los insurgentes, pero como tantos otros criollos, se fue inclinando por considerar el proceso irreversible a favor de la Independencia, pero en el marco institucional de una monarquía constituyente, no la República.

Ese gran conflicto ideológico, planteaba el inicio, un tema clave, un Príncipe español de los Borbones o que otro Príncipe, una cosa es clara, la balanza de la historia, se inclinaba revolucionariamente por la Independencia, Iturbide como otros criollos, entendía ya que ese proceso era irreversible, en 1821, Iturbide después años de guerrear envío un mensaje al general Vicente Guerrero, un líder que después de Iturbide, sería asesinado en obscuro complot del periodo republicano, pidiéndole que se rindiera indultándole porque la Independencia estaba próxima.

Vicente Guerrero le contestó el 20 de enero de 1821, de esta forma: “No acepto el indulto –que era un ofensa- pero colaboraré con Iturbide si de verdad quiere proclamar la Independencia”. El 24 de febrero de 1821, en Iguala, he ahí el Plan de Iguala, escribe Iturbide un texto –tengo la versión holográfica ante mi en este momento, que sería la proclamación de la Independencia, en el texto no aparece el nombre de México, sino el de América Septentrional, lo mismo señalará Morelos, y el discurso se dirige a los americanos, era la voz para los americanos, la que unificaba inicialmente todas las independencias-, el 23 de agosto de 1821 se firmó el Tratado de Córdoba, que firman Iturbide y don Juan O´Donojú, éste sin autorización de España, acepta la Independencia y las Tres Garantías: la religión católica única, la independencia absoluta y un gobierno monárquico moderado por una Constitución en principio la liberal española de 1812 y la unión de americanos y europeos.

El 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante fiel a Iturbide era recibido entusiásticamente en la ciudad de México, el 17 de noviembre de 1821 se convocaba la elección del Congreso de la Independencia, una Junta Provisional presidida por Iturbide y compuesta por 34 personalidades asume el Acta de la Independencia y se crea una Regencia Interina, horas decisivas y críticas que entran en la lid de la historia y en el vacío de poder con movimientos populacheros, pero no sin amplio apoyo inicial en la gran confusión del momento, y en la misma incertidumbre, el 20 de julio de 1822, el hombre del Plan de Iguala y del Tratado de Córdoba, Iturbide, fue coronado Primer Emperador de México, la balanza de la historia iniciaba así otra gran crisis, el siglo XIX mexicano.