CLASE POLÍTICA O ÉLITE POLÍTICA (SEGUNDA DE 2 PARTES)

Las élites podían adaptarse mejor que el concepto de clase a la “poliarquía”. El teórico de la poliarquía, Robert A. Dahl, ha rechazado la interpretación elitista de la democracia como no verificable, pero la teoría política estadounidense tiene preferencia por el concepto de “élite” precisamente a causa de su pluralismo, que en ocasiones atenúa las dicotomías de las relaciones de poder.

Robert Dahl, en cuyo concepto pluralista no tenía cabida la idea de una “clase dominante”, se acercó en ocasiones al uso lingüístico de Gaetano Mosca, al hablar de una dominant minorit. En el uso lingüístico posterior, la clase política fue despojada muchas veces del significado de un estrato cerrado, siendo definida como cluster de las familias, profesiones e instituciones de las que desempeñan importantes cargos electos o de designación.

Si la teoría de Gaetano Mosca con el uso generalizante de la expresión “clase dominante” muchas veces no quedó bien especificada. Pareto subdividió su élite en un estrato dirigente y en un estrato no dirigente. La clase dirigente se convirtió muchas veces en sinónimo de “élite política”.

Gaetano Mosca habló en numerosas ocasiones de “camarilla dominante”, “minoría organizada” o “minoría dirigente, como si los conceptos fueran sinónimos.

En su teoría de los ciclos, Vilfredo Pareto subrayó sobre todo la dinámica de la circulación de las élites. Pareto en sus Les systèmes socialistas, escribió lo siguiente: “El problema de la organización social no puede resolverse con declamaciones que descansan en un ideal más o menos impreciso de justicia, sino únicamente realizando investigaciones científicas para hallar el modo de proporcionar los medios encaminados al fin, y en el caso de cada individuo, el esfuerzo y los trabajos necesarios para alcanzar el goce, de suerte que el mínimo de trabajo y de esfuerzo garantice al mayor número posible de hombres el máximo bienestar”.

Pareto utiliza igualmente la expresión de heterogeneidad social para designar el hecho de que todas las sociedades conocidas implican la separación, en cierto sentido, de una oposición entre la masa de los individuos que dominan, y a los que llama élite. Si la distinción en clases es fundamental en la sociología de Carlos Marx, en la sociología de Vilfredo Pareto es decisiva la distinción entre las masas y la élite. Esta distinción caracteriza a toda la tradición denominada maquiavélica.

En Pareto hallamos dos definiciones de la élite, una amplia que engloba al conjunto de la élite social, y una estrecha que se aplica a la élite gubernamental.

La definición amplia considera que forma parte de la élite un reducido número de individuos que, cada uno en su esfera de actividad, han tenido éxito y han logrado alcanzar un escalón elevado de la jerarquía profesional.

Pareto no utiliza prácticamente esta definición amplia, cuyo objeto real no es otro que introducir la definición estrecha de élite gubernamental que agrupa al reducido número de individuos que, como parte del grupo de los que alcanzaron éxito, ejercen funciones políticas o socialmente dirigentes: “Para el estudio que realizamos, el estudio del equilibrio social, aun es conveniente dividir en dos partes a esta clase. Distinguimos a los que, directa o indirectamente, representan un papel destacado en el gobierno; son la élite gubernamental. El resto formará la élite no gubernamental…”.

En suma. La teoría de las élites gobernantes se aproxima a las tesis que habían expuesto, un poco antes que Pareto, otro autor italiano: Gaetano Mosca. La teoría de las élites gobernantes de Mosca era menos psicológica y más política.

De acuerdo con Mosca, caracteriza a cada élite política una fórmula de gobierno que es aproximadamente el equivalente de lo que denominamos la ideología de la legitimidad.

La fórmula de gobierno o fórmula política es la idea en nombre de la cual una minoría gobernante justifica su dominio y procura convencer a la mayoría de la legitimidad del poder.

En la sociología de Vilfredo Pareto, las élites políticas están caracterizadas sobre todo por la abundancia relativa de los residuos de las clases primera y segunda. Los zorros son las élites que, dotadas de abundantes residuos de primera clase, prefieren la astucia y la sutiliza, y se esfuerzan por mantener su poder mediante la propaganda, multiplicando las combinaciones politicofinancieras. Estas élites sn características de los regímenes llamados democráticos, a los que Pareto denominaba plutodemocráticos.
 
Pareto llamaba a otra élite gubernamental la élite de los leones, como los fascistas de Benito Mussolini, quienes para ser eficaces utilizan la fuerza.