De lo económico a lo social: Ciudad Juárez

Las disquisiciones económicas no son precisamente mi fuerte, pero desde lo sociológico por mi formación me hace pensar en la premisa sencilla de que el desarrollo económico debe traer aparejado un desarrollo de bienestar social, aún cuando el primero haya sido en base a un gran esfuerzo social (caso coreano), se refleja luego en el crecimiento de la sociedad, tanto en su calidad de vida como en su aspecto democrático.

La nota que se publica en el periódico Norte de Ciudad Juárez el día 23 de febrero de este año, puede leerse de manera muy positiva, a propósito de la Inversión Extranjera Directa IED que capta el estado de Chihuahua del 25% de los 18 mil mdd en los últimos diez años. También afirma que las exportaciones de este sector industrial son la quinta parte de lo vendido por Chihuahua al extranjero. Es posible que esto sea realmente un importante acontecimiento económico, sin embargo al relacionar este hecho con la situación social por la que atraviesa el estado y en especial Ciudad Juárez, no se encuentra una relación precisamente más optimista.

Luego de la racha de violencia que sacudió a Ciudad Juárez (porque en el resto del estado sigue la misma situación) la economía se vio en una crisis preocupante, muchas pequeñas empresas cerraron, otras se establecieron en la vecina ciudad estadounidense y algunas más fueron devastadas, por supuesto que las empresas maquiladoras gozaron de diferente suerte, pues la mayoría continuaron con sus actividades, simplemente porque sus centros financieros y sus dueños ni están aquí ni era peligro para ellos lo que sucedía en este espacio geográfico. Esto a propósito de que la IED continúo sin mucha dificultad, de hecho a estas empresas les afectó más la recesión económica que la crisis de la violencia. Pero ahora que las cosas han cambiado un poco, es importante evaluar las cifras exitosas que se comentan al principio, con la posibilidad de que sean congruentes con el aspecto social de la ciudad.

Ciudad Juárez se encuentra en parte ligada a una cadena productiva con ganancias estratosféricas a nivel global, hay una cantidad numerosa de mano de obra barata dispuesta a trabajar en todo momento y bajo cualquier condición, también hay un importante número de profesionistas que se incorporan al capital humano (que propicia procesos de enseñanza aprendizaje laboral) de las industrias a un muy bajo costo. Por ejemplo ¿Cuánto le cuesta un ingeniero en sistemas, industrial, electromecánico, en aeronáutica a la Samsung, Tatung, Delphi?, absolutamente nada. En este sentido hay que ir viendo la posibilidad de ir diseñando formas diferentes de vinculación escuela empresa con el objetivo de transferir recursos a la investigación tecnológica, pero con la condición de que aquí se quede, para ir creando un plus tecno industrial mexicano, dónde las exportaciones sean más mexicanas que coreanas, japonesas o chinas y las ganancias realmente sean provechosas.

Es tiempo de dejar ilusiones basadas en estadísticas engañosas o leídas de forma diferente, pues si en este sexenio no se sientan las bases estructurales para dejar de ser simples ofertantes de mano de obra barata, se nos pasará el tiempo para construir un país con posibilidades de ser emergentes más que urgentes de trabajo extranjero. Finalmente también hace falta una buena dosis de nacionalismo productivo, pues mientras en Corea dice mi ex profesor Dr. Ernesto Rangel, el gobierno invierte bastante en fomentar la identidad nacional en el proceso de internacionalización al que se enfrenta. En México la ignorancia y el descredito de la violencia, nos ha sumido a casi todos en un ambiente poco nacionalista y de escaso amor por México, muy necesario para levantar al país.

Finalmente, Ciudad Juárez necesita otro perfil y para ello también una clase política más adecuada a los tiempos y fuera de los caciquismos ya trasnochados y rebasados por los tiempos.