Carta al Presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua

Samuel Schmidt
15 de Diciembre del 2013

José Luis Armendáriz González

Que larga es la distancia entre la Suprema corte de Justicia de la Nación que ha recibido un reconocimiento internacional por su defensa de los derechos humanos, y usted, porque entre otras cosas usted es cómplice con la violación de los mismos. 

Hace unos meses denuncie las declaraciones antisemitas del visitador de esa comisión en Ciudad Juárez. Su comisión buscó un elemento técnico para descartar mi queja.

Me queje ante la CONAPRED quién le turnó a usted mi queja, a lo que uno de sus empleados me llamó para exigir una reunión, pregunte sobre el propósito de la misma y resultó que era una triquiñuela para ganar tiempo, porque era para preguntar que es lo qué quiero. ¿Acaso esa comisión no tiene contemplada la medida a tomar si encuentra que uno de sus empleados es racista? De cualquier forma dije, como lo hice en mi queja, que es incompatible que un racista sea visitador de derechos humanos, que lo deben despedir. 

El que odia a uno odia a muchos, el racista discrimina a un abanico de personas distintas. Disculpe que intente yo analizar, usted no tiene tiempo para cosas principales como sancionar a un racista, menos lo tendrá para hacer análisis profundos.

Hace unas semanas publique una columna sobre la inacción de su comisión sobre este tema y de inmediato me llamó el funcionario que quería una reunión innecesaria con una llamada igualmente innecesaria. Me dijo que el racista De la Rosa Hickerson había respondido y que ya me enviarían la resolución del caso. Cosa que por supuesto no ha sucedido. Posiblemente estará usted tentado a enviar al mismo funcionario a tratar de dorarme la píldora, porque veo que como se dice en el argot, usted solamente responde cuando la queja llega a los periódicos.

Si este tema no fuera lo suficientemente preocupante, leo en los periódicos que gracias a una Organización No Gubernamental están saliendo de la cárcel personas que fueron torturadas y detenidas ilegalmente, adivinó usted, los casos son en Ciudad Juárez, donde el racista, acusado de misógino en su propio muro de Facebook, no debe tener tiempo para defenderlos, está muy ocupando odiando gente, y usted, por lo visto, tampoco considera meritorio defender a la sociedad.

Hay comisiones de derechos humanos, como la de Chihuahua por lo visto, que saben guardar silencios convenientes para ciertos factores de poder, pero muy inconvenientes para la sociedad que es avasallada con impunidad por autoridades corruptas. Algunos de los recién liberados denuncian haber sido robados en el momento de la detención, pero esa violencia a usted parece preocuparle poco. 

Esos silencios cómplices son los responsables de la fortaleza del crimen autorizado que ha mermado de una forma muy severa al tejido político y ha enfrentado al Estado de Chihuahua y al país a la vergüenza de ser condenados en las cortes internacionales.

Me congratulo de que todavía existan jueces que corrigen la distorsión ilegal de los que abusan del poder y de que una parte de la sociedad se haya comprometido para que se haga justicia, mientras la comisión que usted preside busca triquiñuelas legaloides para proteger a un racista que no puede tener un compromiso con los inocentes que son torturados y encarcelados, tal vez para que se cumpla con una cuota de detenidos que engañe a la opinión pública. 

Deben cumplirse dos exigencias, la de reparación del daño contra los inocentes que han pasado larguísimos meses en prisión; y la exigencia de sanción contra los torturadores, pero esta debe ampliarse contra los funcionarios de la comisión de derechos humanos que incumplieron con su responsabilidad de defensa de los inocentes, y ahí están en primer lugar usted y el racista al que sostiene en Ciudad Juárez. 

Debo dejar claro que esta carta abierta tiene dos intenciones: Que la sociedad chihuahuense se entere de la vergüenza de tener un presidente de comisión de derechos humanos indigno de tal posición, debido a que sus silencios lo hacen cómplice de infamias. Y en segundo lugar, porque al parecer este es el único medio por el que usted responde, así que utilizo mi espacio periodístico para exigir se me informe lo que ha hecho sobre mi queja. 

Le anuncio desde ya que de no tener una respuesta de forma perentoria acudiré ante las instancias internacionales.

Estoy convencido que solamente la voz de la sociedad lograra sacudir las rémoras de un régimen autoritario que pensó que se podía pisotear a la sociedad con toda impunidad, por desgracia algunas instancias que se crearon para acabar con esa impunidad han fallado.