Iturbide y los Comunicados con Bolívar

El 29 de mayo de 1822 Iturbide comunicaba a Simón Bolívar su ascensión al trono de México, iniciaba así: Agustín por la divina providencia y por el Congreso de la Nación, Primer Emperador Constitucional de México al excelentísimo señor Simón Bolívar libertador y presidente de la República de Colombia. Añadía, ciudadano libertador recibid primero con agrado mi admiración por vuestro heroísmo, mis deseos es imitar las virtudes militares y civiles de que disteis repetidos testimonios y no esquivéis vuestra amistad a un hermano y compañero que se honrará de merecerla.

Le explica a continuación lo que ha pasado en México: y que las dos naciones son libres, independientes, y tienen el gobierno que eligieron sus caudillos y por tanto, las naciones no pueden dejar de amarse y protegerse atendidas sus reciprocidades de sentimientos.

El 25 de marzo de 1823, el secretario general de gobierno de Colombia –no Bolívar-, transmitía las felicitaciones a Iturbide. Bolívar en 1798 a sus 15 años era nombrado subteniente en el Batallón de Milicia de Caracas donde su padre había sido coronel, los criollos mantuanos ascendían así, linajes.

Después le enviaron a España a continuar sus estudios, se embarcó en el “San Ildefonso”, y en su recorrido marítimo atracó en 1799 en Veracruz, portaba una carta del obispo de Caracas, para el Oidor de la Audiencia de México, llegó a la vieja Tenochtitlan que le pareció asombrosa, se hospedó con el Oidor Aguirre que le presentó al virrey, el Duque Santa Fe que gobernó Nueva España entre 1798 y 1800.

Desde México maravillado de la ciudad de los palacios, escribió una carta, llena por cierto de faltas de ortografía garrafales a su familia con sus impresiones, el “San Ildefonso” elevó anclas en Veracruz en viaje hacia la Habana, y después llegó a Bilbao. En Bilbao Bolívar tomó un carruaje y se dirigió sin más al pueblo Vasco del cual procedía el primer Bolívar. En Madrid le esperaba su tío Estevan que tenía buenas relaciones con Manuel Mayo que pasaba por ser entonces amante de la reina María Luisa esposa del rey Carlos IV, padre a su vez de Fernando VII, linajes poderosos allá y acá.

En Madrid en aquella época había muchos venezolanos ricos, con títulos como el ilustrado marqués de Ustáriz, Bolívar ingresó en la Academia de San Fernando, un día fue detenido por la guardia que le señaló que un oficial no podía llevar brillantes en el uniforme según la Ley de Hacienda, Bolívar aceptó pero cuando quisieron registrarle sacó la espada.

En Madrid conoció a una hija de un venezolano rico y con parientes en la aristocracia criolla, se llamó María Teresa Rodríguez de Toro, enamoramiento apasionado, las dos familias dijeron que sí pero que eran muy jóvenes, Bolívar pidió permiso para ir a Francia donde Napoleón Bonaparte y la memoria de la revolución francesa dominaban el escenario.

Entró en un mundo nuevo, cuando regresó a Madrid, el rey autorizó el casamiento, otra vez en el “San Ildefonso”, retornaron a Caracas, Bolívar casado quería dedicarse a administrar su inmensos negocios, pero la vida cambió el destino, su esposa murió en unos meses, Bolívar juró no casarse nunca más y abandonando las haciendas y las minas regresó a Europa, en Francia se encontraría con el sabio Alejandro Von Humboldt, el viajero que hiciera el primer libro moderno sobre México y le preguntó: ¿América está lista para la Independencia? Humboldt sereno le contestó así: “yo creo que si, pero no conozco a sus liberadores”, la historia cambiaría de signo, nadie lo previó.