Juan María Alponte, Regresa a IMER

Regresa al Instituto Mexicano de la Radio (IMER), el doctor en historia, Juan María Alponte, desde la dimensión deslumbrante y efímera de la memoria, 10 años de su vida pasó entre sus micrófonos y en cada jornada, en el día a día que se llenaba con la gloria del escenario de la tierra y se vaciaba con la tragedia y el júbilo del existir Juan María Alponte, no hizo otra cosa mas que recuperar en el silencio de la vida el inmenso debate de los hombres y de las mujeres con el tiempo. Sólo el tiempo nos ofrece entre la guerra y la paz, entre la esperanza de la concordia y la dura realidad de la violencia indescifrable y terrible, la posibilidad de entender lo cotidiano y de convertir lo cotidiano en la sustancia y en la esencia de un proyecto conciencial de estatura humana.

Regresa a IMER cuando aparece en la tormenta de la crisis cultural, económica, social y política del planeta y de México, su libro número 39, Homero entrevista al mundo, con su portada resplandeciente, lo ha publicado la UNAM, donde Juan María Alponte sigue siendo profesor emérito de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, después de 35 años casi como el número de sus libros, el 40 que tendrá en su poder un letrero de aviso y desafío A la vera del Bicentenario que publicará la editorial Océano.

Dos siglos ciertamente, desde la Independencia, el Primer Centenario se celebró en el año de 1910 bajo el gobierno del presidente Porfirio Díaz Mori, fue una inmensa fiesta, fue un alarde de poder, fue un recetario de elogios y homenajes, fue una convocatoria universal de visitantes y de invitados, fue una colosal desproporción de las desproporciones, fue un olvido del México real y de su pueblo y como todo olvido terminó con dos hechos contradictorios y reveladores de un conflicto profundo, de una crisis soterrada y volcánica y un amargo despertar entre los juegos artificiales y los cortejos y desfiles que no tomaban el pulso de la sangre del pueblo.

Esos son los hechos emparentados con el Primer Centenario de la Independencia, conforman la cara real y la cruz simbólica y una comedia y una tragedia. La comedia repetida, fue la séptima elección de Porfirio Díaz como presidente de México, elección que se comunicó al país por bando y la tragedia ineludible y dramática se expresó en una explosión social que reprobaba y denunciaba la fatiga de la nación convocadora del inicio de la revolución y por tanto de una larga confrontación que dejó heridas y esperanzas en la conciencia de un país que tenía entonces en 1910, 15.2 millones y hoy estamos en los 112 millones de personas.

Las intervenciones del doctor Juan María Alponte sobre el Bicentenario de la Independencia ensayaron despertar el latido crítico para impedir que una nueva fiesta reduzca a una dimensión puramente retórica lo que debería ser una oportunidad única y admirable para ver nuestro mundo, y México desde una visión de adultos que prefieran frente al mito, la historia, frente a la repetición sin explicación que madura la violencia, la explicación que madura la conciencia, y la conciencia entre ciudadanos, es decir, entre hombres y mujeres libres e iguales preparados para la libertad.