Hidalgo, Padre de la Patria

Los españoles sacaron de su territorio a los franceses en 1814. Napoleón cayó en 1815, el mismo año en que fusilaron a Morelos. Fernando VII regresó al trono de España y en cuanto pudo derogó la Constitución liberal que se había redactado en Cádiz en 1812. Por eso, en 1820, hubo en levantamiento encabezado por el general Rafael del Riego, para exigir su restablecimiento, con reformas más liberales.

Fue entonces que los peninsulares novohispanos decidieron independizarse para que no se aplicara dicha Constitución en la Nueva España. Pensaron en invitar al rey Fernando VII a que viniera a México a gobernar sin Constitución. Para conseguir sus fines, encargaron Agustín de Iturbide la misión de pacificar el país. Sin embargo, Iturbide hizo su propio plan en Iguala y él se puso a la cabeza para consumar la independencia con el general Vicente Guerrero. Consiguió dar gusto a los diferentes grupos, que estaban exhaustos a los diferentes grupos: insurgentes y realistas, después de 11 años de guerra y querían paz.

Según la historiadora guerrerense Patricia Galeana, tal vez Hidalgo cometió errores tácticos al no avanzar sobre la Ciudad de México después de haber triunfado en el Monte de las Cruces, y también al no auxiliar a Ignacio Allende para sostener Guanajuato, o al sacar todo su contingente a Guadalajara a Puente Calderón.

Haciendo historia contrafactual, se puede elucubrar que la independencia se hubiera podido consumar si toman la Ciudad de México, pero también es probable que hubieran sucumbido ante las tropas realistas, el implacable Félix María Calleja no se habría dado por vencido tan fácilmente.  

En la historia lo que cuenta es lo que pasó. Hay que buscar los datos duros, como propone el historiador marxista británico Eric Hobsbawm. Si bien el historiador debe aportar su interpretación sobre por qué supone que pasó tal o cual hecho, lo primero que debemos saber es lo que pasó y después averiguar el porqué.

El filósofo francés Jean-Paul Sartre escribió que todo se puede cambiar, incluso el pasado, y que los historiadores nos empeñamos en demostrarlo diariamente; sin embargo yo creo que eso es lo que hacen los fabuladores, los malos historiadores. Considero que Hobsbawm tiene razón cuando afirma que hay hechos incontrovertibles: los europeos conquistaron Tenochtitlán y no los mexicas Madrid; estos hechos son lo que tenemos que buscar, independientemente de que cada uno le puede dar diferentes interpretaciones a la razón por la cual los españoles llegaron a América y no los mexicas a Europa.

Si volvemos a los datos duros, encontraremos que Hidalgo fue un hombre inteligente, culto y carismático, con agallas, que supo ponerse al frente del movimiento insurgente, despertar y encauzar una revolución social, que implicó en lo político la independencia de España, en lo económico la liberalización de cultivos y comercio, y la supresión de alcabalas y estancos, en lo social la liberación de los esclavos y castas y la restitución a los indios de las tierras de las que se les había despojado desde la conquista. Por ello merece el reconocimiento que se le ha dado (Patricia Galeana 2000:115-116).

Por su decisión de haber iniciado el movimiento de liberación nacional de la Nueva España, a Miguel Hidalgo, se le ha identificado honrosamente como el Padre de la Patria.