Morelos es Traicionado por el Congreso de Chilpancingo

Después del enorme éxito que Morelos tuvo con los Sentimientos de la Nación el 14 de septiembre de 1813 en Chilpancingo, su estrella comenzó a declinar. El Primer Congreso de Anáhuac salió, en medio de la turbación de José María Morelos, hacia Tlacotepec. Lo traicionaron los suyos, también los más allegados: Ignacio López Rayón y Juan Nepomuceno Rossains, el mismo que le dio lectura a los 23 Sentimientos de la Nación. En febrero de 1814 el malhadado Congreso se dio el lujo de despojar a Morelos del cargo del poder ejecutivo, prohibiéndole ejercer el mando militar para cualquier fuerza excepto para el de su escolta personal. Sólo pudo conservar el grado militar decorativo y una curul como diputado de Nuevo León.

Eran los idus de marzo. Morelos, aquel héroe que los unía había dejado de ser la razón de la lucha insurgente. Cada cual marcó su territorio. Hirvieron las pasiones, se confundió la libertad con la inmoralidad y el territorio fue presa de horror y confusión. Eso lo pudo escribir Rossains, pero él lo produjo con su deslealtad como ahora se reproduce a casi 200 años con la traición de la 59 Legislatura del Congreso de Guerrero al imponer a los consejeros electorales, convirtiendo al Instituto Electoral en un bipartidismo PRD y PRI, en el que hay carencia de instituto ciudadanizado.

La fama de Tehuacán y Cerro Colorado, en Puebla, había crecido en 1814-1815. Se le consideraba un sitio seguro, inexpugnable y estratégico por su posición geográfica. Un nuevo visitante apareció a final de 1815: el Congreso de Chilpancingo. Los miembros de los tres poderes del gobierno se reunieron en Puruarán entre el 27 de junio y el 15 de julio de 1815 para nombrar a José Manuel de Herrera, ministro plenipotenciario ante Estados Unidos.

En estas reuniones de Puruarán también se decidió que el Congreso cambiara su residencia de Chilpancingo a Tehuacán. Varias razones motivaron ese cambio: el acoso del ejército del rey en Michoacán y Tierra Caliente, la escasez de alimentos después de cinco años de guerra en esta región, la cercanía que ofrecía Tehuacán de la costa del Golfo y la idea que se tenía de Cerro Colorado como un sitio inexpugnable. Reynaldo Sordo Serdeño (2009), Manuel de Mier y Terán y la insurgencia en Tehuacán, México: Revista Historia Mexicana, núm. 223, El Colegio de México, pp.137-194.

El Congreso de Chilpancingo encomendó a Morelos la dirección de esta empresa, que no resultaba nada fácil. Tenían que cruzar 150 leguas de territorio controlado por el enemigo, el ejército realista. Antes de salir, el Congreso nombró una Junta Subalterna con plenos poderes para que se quedara en la provincia de Valladolid.

Los tres poderes salieron de Uruapan el 29 de septiembre de 1814. En Huetamo se le unieron Nicolás Bravo, Páez y otros grupos de insurgentes que andaban por las orillas del Río Mezcala. Morelos envío oficios a Sesma, Vicente Guerrero y Manuel Mier y Terán para que lo apoyaran en el paso del Mezcala. Morelos fue apresado en Temalaca (hoy Tezmalaca), el 5 de noviembre de 1815, protegiendo la huida del Congreso. Once días después, los miembros del gobierno y del Congreso llegaron a la ciudad de Tehuacán.

Morelos llegó a Atenango del Río, la ira del caudillo crece por la actitud hostil de los nativos, han ocultado las balsas que se usan para vadear el río, además la actitud de los indígenas, tan agresiva. Morelos en un acceso de cólera, da la orden de incendiar algunas casas para castigar a la población de Atenango del Río.

Los realistas llegan a Atenango, los nativos desahogan su rencor por el incendio y le dicen a los realistas que Morelos se encuentra en Tezmalaca. Como escribe el literato Pedro Ángel Palou, Morelos libra su última batalla. Él, Nicolás Bravo y el brigadier José María Lobato.

En la última Batalla de Temalaca, Morelos divide su línea de batalla en tres cuerpos. El de la izquierda a las órdenes de Nicolás Bravo; el de la derecha al mando del brigadier Lobato, y él mismo se coloca en el centro con los dos pequeños cañones. Superado en armamento y en número de soldados, Morelos es derrotado, en medio de aquella terrible confusión, Morelos le dice a Nicolás Bravo que siga escoltando al Congreso y que si él perece poco importa.

El 5 de noviembre de 1815, los perseguidores capturan a Morelos al mando del capitán Matías Carrasco, ex insurgente traidor, Morelos le dice: “Señor Matías Carrasco, parece que nos conocemos, ¿no es verdad?

El Congreso de Anáhuac fue disuelto por el coronel insurgente Manuel Mier y Terán el 15 de diciembre de 1815, aduciendo que las tropas realistas eran más numerosas que las suyas. Esta decisión fue una carga pesada toda su vida para este coronel insurgente ilustrado.