Cómo se eligió Chilpancingo, sede del primer Congreso de Anáhuac

El 26 de mayo de 1813, el licenciado Carlos María de Bustamante expuso al cura José María Morelos la necesidad de contar con un gobierno sólido y fuerte, capaz de representar al movimiento independentista. El insurgente Carlos María de Bustamante a nombre de los funcionarios del Ayuntamiento de Oaxaca, quería que la sede fuera en la capital de Oaxaca.

Morelos aceptó de buen grado la propuesta del licenciado Carlos María de Bustamante, desde Acapulco, Morelos ordenó la realización de los comicios para elegir diputados en Tecpan, Puebla, Veracruz, México, Oaxaca y Michoacán, pero sólo en la primera de esas provincias se realizaron los comicios en su totalidad.

La futura sede del Primer Congreso de Anáhuac provocó una enorme discusión, el licenciado Ignacio López Rayón, quería que fuera en Zitácuaro, Michoacán, a un paso de su nativa Tlalpujahua y porque además había instalado la Junta de Zitácuaro y se sentía como más derecho porque había sido secretario del cura Hidalgo; por el contrario, el licenciado Carlos María de Bustamante le sugería a Morelos que la sede fuera Oaxaca, porque consideraba como el lugar idóneo para la proyectada reunión. Recodemos que Carlos María de Bustamante era el ideólogo orgánico de Morelos.

Morelos prefería llevar a efecto el Primer Congreso de Anáhuac en un lugar intermedio a los dominados por la insurgencia, escogía, pues, para ello, el pueblo de Chilpancingo.

Permítaseme sintetizar el discurso de Morelos cuando toma la decisión de que la sede del Congreso de Anáhuac sería Chilpancingo: “Debemos señar un lugar donde concurramos todos con el mayor número de oficialidad de plana mayor, que sea posible, dejando cubiertos los puntos con tropas y personas de satisfacción, pues como que no vamos a dar batalla, no debemos llevar más armas, digo, remover nuestras divisiones, y sólo debemos llevar una escolta a guardia de honor capaz de marchar con seguridad por países seguros.

El lugar debe proporcionarse a las distancias que nos hallamos, contando con que debe asistir el vocal de Oaxaca, pues sin éste no se verificaría pluralidad de votos, y guardando proporción deberá ser el pueblo de Chilpancingo, el lugar a propósito para el efecto…”

El 13 de septiembre de 1813 en Chilpancingo se reunió el Primer Congreso de Anáhuac. Sólo el doctor José Murguía y Galardi y José Manuel de Herrera habían sido electos, de modo que la representación era muy cuestionable. Murguía fue electo por la provincia de Oaxaca y José Manuel de Herrera por la provincia de Tecpan, aunque este último no era de este lugar, sino de Huamantla, Tlaxcala.

Morelos eligió a Chilpancingo como sede del Primer Congreso de Anáhuac para hacer un homenaje póstumo al general Leonardo Bravo que había sido condenado a muerte por garrote vil el 13 de septiembre de 1812; el próximo 13 de septiembre de 2012, se cumplirán 200 años de su muerte después de haber combatido con honor y valentía en el Sitio de Cuautla, Morelos.

La indignación de Morelos ante la explotación económico-social durante 300 años de coloniaje, le llevaron a proponer una serie de medidas y a establecer una sucesión de principios sociales, que configuraron una verdadera doctrina, que nos permiten afirmar que más que un movimiento político tendiente a desligarnos materialmente de España, el levantamiento de Independencia encabezado originalmente por el cura Hidalgo, con Morelos asumió el carácter de una verdadera revolución social.

Esta naturaleza social del movimiento independentista se manifestó, como lo expresa el constitucionalista e historiador Jorge Sayeg Helú, en un precioso documento, orgullo del constitucionalismo mexicano, que el mismo Morelos diera a conocer el 14 de septiembre de 1813 en la nueva ciudad de Chilpancingo: Sentimientos de la Nación.

En los Sentimientos de la Nación, se contienen los principios políticos que dieron forma al Estado Mexicano posteriormente; marca, por ello mismo, la iniciación de nuestra constitucionalidad, presentándonos a Morelos como el verdadero forjador de las instituciones que tanto nos enorgullecen.