PAN: De Azul a Verde

Frente a los lobos priistas, los panistas oponen —con y sin ironía— a Ernesto Cordero y Luis Alberto Villarreal. Gustavo Madero, el presidente nacional del partido, tenía que resistir en el puesto y, a pesar de ser su facultad exclusiva, cedió en la designación de los coordinadores legislativos.

Cordero, coordinador en el Senado, es el hombre más próximo a Felipe Calderón y, a querer o no, llega a ese puesto debido al apoyo del todavía presidente de la República. Es difícil que sea distinto: el ex pre-candidato presidencial no sólo es un neo-panista con escasos cinco años de militancia sino que carece de experiencia legislativa alguna. Se conocen demasiado bien sus arranques de humor involuntario —casa, coche y escuela privada con seis mil pesos, por ejemplo—, pero se desconoce su talente negociador… Aunque, ciertamente, encabezó las secretarías de Desarrollo Social y de Hacienda, dos espacios estratégicos en el teje-maneje gubernamental. También es patente que alrededor suyo se encuentran personajes con experiencia en las lides político-legislativas, como Luisa María Calderón, Héctor Larios y Roberto Gil.

En cualquier caso, el papel de Cordero al frente de la segunda bancada con mayor peso en el Senado, compuesta por 38 integrantes, es un enigma a resolver, una apuesta arriesgada no sólo por el momento particularmente delicado para el partido que, una vez fuera de Los Pinos, tiene en las cámaras del Congreso sus principales plataformas de acción política sino vis a vis su principal interlocutor, el priista Emilio Gamboa, que, quemado y todo, es un operador eficaz.

Luis Alberto Villarreal, coordinador de los diputados del blanquiazul, también es un político poco conocido en las grandes ligas, aunque no es un improvisado. No obstante su juventud (37 años), tiene una militancia de 16 años, fue diputado en la lviii Legislatura (2000-03), donde entabló relación con Felipe Calderón, entonces coordinador de la bancada; alcalde de San Miguel de Allende (2003-06); y senador de la República (2006-12), donde fungió como vicepresidente de la Mesa Directiva y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores (América del Norte).

Es notoria su cercanía con Gustavo Madero, pero también su buena relación con otros grupos de peso en el partido. Se le vincula con negocios poco claros (en el sector inmobiliario y con la operación de casinos) y, al parecer no forma parte de la ultra dominante en su terruño. También es conocida su incursión en el desarrollo de campañas políticas, sobre todo a nivel regional: tan temprano como en 1997 coordinó los esfuerzos proselitistas del partido en su municipio, en 1999 fue uno de los coordinadores del candidato panista a la gubernatura de Guanajuato. Más recientemente, fue coordinador en Puebla de la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota y, antes, coordinador de la precampaña de Ernesto Cordero en Guanajuato.

Acostumbrado a la brega proselitista, con una vena negociadora y una trayectoria discreta pero aparentemente seria, Villarreal encabezará los esfuerzos de la segunda bancada en San Lázaro, con 115 integrantes. Pero, como sucede con Cordero, se ve chiquito al lado de su contraparte priista.