PRI: Experiencia y Colmillo

Pragmáticos, disciplinados y siempre dispuestos a sacrificar lo menos por lo más, los priistas mantuvieron ese proverbial instinto de poder a la hora de nombrar a sus coordinadores parlamentarios: sin competencia interna, como candidatos únicos, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón se convirtieron en los coordinadores del priismo en la Cámara de Diputados y el Senado, respectivamente. Ambos, ni duda cabe, son dos políticos con una amplia trayectoria, con callo y enorme visibilidad en las faenas político-legislativas.

Gamboa milita en el PRI desde hace cuarenta años. Hacia 1982 entra a Los Pinos, como secretario particular del presidente Miguel de la Madrid. Desde esa posición construye una extensa red política que le permite recorrer buena parte de la administración pública federal en los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo: director general del Infonavit (1988-90); director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (1991-93), secretario de Comunicaciones y Transportes (1993-94), director general de la Lotería Nacional (1994-95), director del Fonatur (1996-98), subsecretario de Comunicación social en la Secretaría de Gobernación (1998-99).

Luego de participar, como "coordinador de gestión", en la campaña presidencial de Francisco Labastida, arriba al Senado en el año 2000. De esa experiencia no son particularmente memorables sus incursiones en tribuna ni, mucho menos, sus iniciativas de ley sino sus desbarres verbales y, sobre todo, su relación con un mercader textilero tan "fino" como Kamel Nacif.

A pesar de ese trance, que no sólo lo exhibía como un político vulgar sino al servicio de un personaje lamentable, Gamboa alcanzó, por la vía plurinominal, un escaño en San Lázaro y no sólo eso, sino que se convirtió en coordinador del grupo parlamentario del pri en la lx Legislatura. Poco tiempo después de concluida la Legislatura, sería nombrado líder de la cnop (2010), desde donde salta, hoy de nuevo, al Senado.

Lo suyo, en todo caso, no es la alta política ni la conducción ética y moral de la política, sino las formas tradicionales de operación priista que privilegian las penumbras y la negociación en corto.

Su contraparte en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones, apenas necesita presentación a estas alturas: diputado federal en la lii Legislatura (1982-85), senador de la República en 1988 que, en esa calidad, es designado subsecretario de Gobernación por el mítico Fernando Gutiérrez Barrios, gobernador de Sonora de 1991 a 1997, diputado federal del 2003 al 2006 y senador de la República del 2006 a la fecha. Desde esta última responsabilidad desarrolló un posicionamiento público a partir de un talante reformista, el tejido de redes y la colocación de piezas propias en espacios estratégicos del tablero institucional (IFE, TEPJF, gubernaturas), cosa que le valió su ubicación como el priista de las grandes ideas… Aunque nunca tuvo el peso para disputarle la candidatura presidencial del PRI a Peña Nieto, es ampliamente reconocido por su instinto político, su legendaria capacidad de maniobra, su olfato para identificar corrientes y oportunidades.

Esta mancuerna legislativa tricolor ya está probada, aunque ahora las posiciones están cambiadas: durante la lx Legislatura (2006-2009) Beltrones lideraba a sus correligionarios en el Senado, mientras que Gamboa hacía lo propio en la colegisladora. Las cuentas entregadas por ambos líderes fueron buenas porque, pese a su inferioridad numérica en el Congreso de la Unión —tercera fuerza en San Lázaro; segunda en el Senado—, el Revolucionario Institucional potenció su papel como bisagra, como ineludible aliado para la formación de mayorías.

Pero hoy su reto es muy distinto: liderar a la primera minoría en ambas cámaras —207 diputados, 52 senadores— y, sobre todo, acompañar al gobierno de Peña Nieto, mantener y cultivar una "muy sana cercanía" (Pedro Joaquín Coldwell dixit) con el presidente de la República.

Tales esfuerzos, remata el priista, comenzarán a forjarse a partir de los proyectos prioritarios de Peña Nieto: "Como la fuerza legislativa del partido en el poder, nuestra agenda es la del Ejecutivo. Suscribimos las tres iniciativas que serán presentadas al Congreso de la Unión en septiembre:

  1. La creación de una Comisión Nacional Anticorrupción.
  2. La profundización y ampliación de la transparencia en todos los órdenes de gobierno y poderes de la Unión.
  3. La creación de una instancia ciudadana y autónoma que supervise la contratación de medios de comunicación con fines publicitarios, en todos los niveles de gobierno."

No tiene mayoría pero es el "grupo mayor". Además, el priismo muestra oficio, experiencia y ostenta, por ahora, una agenda inmediata, clara y fundada en dar sustancia a la "Presidencia democrática" presumida por Peña, quien además puede estrenar algunas de las facultades derivadas de la reciente reforma política, en particular la "iniciativa preferente", que le permite presentar dos iniciativas al principio de la apertura de cada periodo ordinario de sesiones, para ser discutidas y votadas, en sentido positivo o negativo, en 30 días naturales.