La Heterogeneidad Mexicana y los Cambios Sociales

En ocasiones cuesta mucho trabajo hablar sobre México, incluso para los que somos mexicanos, pues este país es un país multifacético, lleno de contradicciones no solamente geográficas sino culturales económicas y sociales. Incluso su conformación estructural estaría totalmente bien explicada en lo que un día el antropólogo Bonfil Batalla lo describió como el México profundo, el moderno, el visible, el de las instituciones occidentales y el otro, el pobre, el bárbaro, incluso agregaría yo, el violento, el del machete y las balas, ese México que aún muchos mexicanos con cierto perfil socioeconómico desconoce o ignora.

Estas grandes desigualdades son también visibles en sus problemáticas sociales y en los intereses de la misma sociedad, no es lo mismo Ciudad Juárez, una ciudad que ha crecido por la industria maquiladora, donde la gente puede alcanzar cierta satisfacción material a pesar de ser una ciudad mal diseñada y con índices preocupantes de violencia, pero que finalmente sobrevive, a otras localidades de Chiapas o Oaxaca, donde la pobreza es alarmante. Incluso donde la estratificación social aún se encuentra bastante arraigada, esto ilustra esa gran heterogeneidad a la que nos referimos. Si bien es cierto, estas diferencias pudieran ser parte fundamental de una sociedad moderna e incluyente, una cosa es que existan y otra que sean abismales y por otro lado, que los múltiples intereses sociales converjan para un objetivo más generalizado, por ejemplo en la lucha por la democratización del país.

En estas diferencias se ubica actualmente la coyuntura por la cual atraviesa México, un país que en apariencia ha dado un paso hacia adelante y dos hacia atrás (diría Lenin) en términos democráticos, pero que en mucho se explica por las desigualdades señaladas. Pues un país donde pareciera ser la mitad es moderno y la otra mitad pre moderno, las cosas se complican a la hora de dar pasos hacia adelante.

Sin embargo esta realidad desigual y combinada se aprovecha políticamente, porque es un hecho que la pre modernidad es un estado social que beneficia o puede beneficiar a grupos oligárquicos y retrógrados e incluso delincuenciales. Entonces en esta perspectiva, podemos decir que la modernidad y el atraso chocan, históricamente ha sido la constante a seguir. Igualmente es un obstáculo para el rápido crecimiento de grupos alternativos, que puedan representar propuestas inéditas y democráticas, pues en términos coloquiales, ¿les importará la democracia y las nuevas alternativas a los miles de mexicanos que han permanecido en la miseria y la ignorancia como cosa natural en muchas regiones del país?

En México, se necesita no solamente empujar la democracia discursiva, sino también analizar a fondo las diferencias nacionales, tal vez con un mapa geopolítico más consistente, donde los encargados de gestar los cambios y las alternativas políticas, pudieran tener una mejor visión de una realidad nacional y conocer a fondo las preocupaciones de los distintos grupos sociales que la componen. De otra manera se seguirá pensando como aquel eslogan promocional de los años setenta (priista por cierto), que decía: todo México es Cuautitlán.

Como colofón. La sociedad civil mexicana comienza a construirse en términos reales, un signo importante de avance y participación en la acción.