¿Qué Hacer?

La gran pregunta que se planteó originalmente el novelista ruso Nikolay Gabrilovich (Sáratov, 1828-1889), destacado filósofo, literato y militante revolucionario en su novela ¿Qué hacer? y que posteriormente, Lenin escribió su libro con el mismo título ¿Qué hacer? una de sus obras más famosas.

Por fortuna y por desgracia, no se empieza de cero. De confirmarse en el Tribunal electoral su triunfo, Enrique Peña Nieto tendrá que responder a un escenario complejo y quizás bajo condiciones de arranque poco favorables o no tan halagüeñas como anticipaban:

  1. Sin mayoría en el Congreso de la Unión, lo que podría limitar el alcance de un eventual paquete de reformas en materia de seguridad, o bien dilatar su trámite legislativo
  2. Con un enemigo beligerante, el crimen organizado, que no da señales de debilidad y que podría —como parte de su estrategia frente al cambio de administración— tantear al nuevo gobierno, medirle el agua para darse una idea de por dónde van ir los disparos
  3. Cultivada la especie desde antes, incluso, de que iniciara la campaña presidencial —y cuya semilla algunos ubican en Los Pinos—, el gobierno de Peña Nieto arrancará, por lo menos durante sus primeros pasos en ese territorio minado, bajo la sospecha de eventuales pactos inconfesables o arreglos non sanctos con la delincuencia organizada.

Pero el próximo huésped de Los Pinos no tiene todo en contra. Lejos estamos de ello. Insuficiente y limitada, pero la estrategia de combate a la delincuencia seguida por la actual administración le hereda a Peña y su equipo:

Mayor infraestructura, sobre todo, dedicada a tareas de inteligencia. Un par de botones de muestra: por un lado, Plataforma México cuenta ya con más de 500 millones de registros de muy diverso tipo (huellas dactilares, genéticas, voces, fotografías, balística…) que contribuyen en la investigación policiaca; por el otro, apenas en febrero pasado, el presidente Calderón inauguró las instalaciones de la División científica de la Secretaría de Seguridad Pública, en las que se invirtieron más de 700 millones de pesos y a la que están adscritos 650 investigadores.

Corporaciones policiacas en vías de saneamiento: el Ejecutivo ofreció cifras prácticamente concluyentes de su administración durante la citada sesión del CNSP: a la fecha, ya han sido evaluados y sometidos a controles de confianza todos los miembros de las instituciones federales de seguridad y, a nivel estatal, el avance al mes de julio es de 45%; es decir, que están pendientes de ser evaluados 239 mil efectivos.

Y no solo eso. Mención aparte merece la comunidad de propuestas en la materia, coincidencias susceptibles de generar consenso y, eventualmente, transformarse en un paquete de iniciativas y reformas que brinden un marco para un desempeño significativamente más efectivo del Estado mexicano en tareas de seguridad pública y combate a la delincuencia organizada.

Al PRI se le pasó la mano, de allí que sus más de tres millones de votos que sacaron de ventaja sobre el candidato de las izquierdas no le alcancen para desterrar la sombra de la sospecha que se tiende sobre Enrique Peña Nieto.

Si a lo anterior se le agrega una situación que no por cotidiana deja de ser intolerable, como lo es la violencia y el estado de inseguridad que campea por buena parte del territorio nacional, todo ello abona a un clima de exigencia hacia la administración entrante, un escenario que demanda y espera acciones eficaces de quien hizo, precisamente, la promesa de “eficacia” el eje de su oferta de campaña.

Como en otros momentos, más que iniciativas, lo que falta es voluntad política. Y a diferencia de otras materias, en seguridad pública los principales partidos comparten mucho más de lo que confiesan, lo que parecería abrir una ventana de oportunidad.