La Desmitificación del General Vicente Guerrero

La historia de México está llena de mitos y falsedades, fortalecida por una historiografía más preocupada por afirmar posturas ideológicas y políticas que por la verdad científica. Esta posición más ideológica que histórica no es nueva; desafortunadamente se encuentra en los inicios mismos de nuestra vida independiente: los insurgentes al mando de Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide proclamaron en el Plan de Iguala al anunciar la independencia, que liberaban a una nación sojuzgada durante 300 años de un largo coloniaje español.

Pero los mitos y falsedades vienen de más atrás, tomemos como ejemplo la fecha del nacimiento del niño Vicente Ramón Guerrero Saldaña, la historia oficial tomó de la Iglesia católica que el caudillo Tixtleco nació el 9 de agosto de 1782. En cambio investigaciones recientes, historiadores de profesión como Raquel Nava Huerta, de la UNAM autora del libro El Guerrero del Alba, y José Ortiz Monasterio, doctor en Historia por la Universidad Iberoamericana han confirmado que nuestro héroe nació el 4 de abril de 1782, y no el 9 ni el 10 de agosto del mismo año.

Analicemos para esta conferencia cinco acontecimientos históricos en torno a la vida y obra del general Guerrero: la fecha de su nacimiento, a quien debe considerarse el Consumador de nuestra Independencia a Agustín de Iturbide o a Vicente Guerrero, o a los dos; quién ganó la elección presidencial en 1828; dos méritos de Guerrero como presidente de México y la destitución del Presidente Guerrero y la traición que sufrió.

La fecha de nacimiento

En el reciente libro de José Ortiz Monasterio, ex alumno de la doctora Nicole Giron, "Charlas de café con Vicente Guerrero", en una imaginaria entrevista el historiador Ortiz Monasterio se deja llevar por el caudillo insurgente que goza de bienestar de quien se sabe protagonista de la historia y se encuentra en el más allá.

- Pues usted dirá, profesor Ortiz Monasterio –dijo Vicente Guerrero.

- Se sabe muy poco sobre su vida antes de la guerra de Independencia, mi general- le dije entrando en materia.

- Poco y mucho hay que decir –contestó-. Poco para la historia y mucho para mi vida. Quienes conocemos la guerra atesoramos los recuerdos de infancia, aun cuando nos parece que pertenecen a otra vida, a otro hombre. En Tixtla, donde nací el 4 de abril de 1782, se vivía al estilo campirano, hombres y bestias mezclados, frijoles y tortillas a diario, así como algo de verdura y chile; puerco sólo en las fiestas. Fueron mis padres Juan Pedro Guerrero y María Saldaña.

El Consumador de la Independencia

Para los historiadores conservadores como Lucas Alamán y Luis González y González, el Consumador de la Independencia es Agustín de Iturbide. Para los historiadores liberales como José María Luis Mora y para el historiador inglés Brian R. Hamnett, investigador de la Universidad de Essex, es Vicente Guerrero.

El cura Miguel Hidalgo sembró la semilla de la insurgencia en 1810 y pagó con su vida por este atrevimiento heroico; tocaría a otros continuar la lucha insurgente, el cura José María Morelos, recibió la antorcha de la Independencia, obtiene honrosas victorias en Tixtla, Acapulco, Cuautla, Oaxaca, e instaura el Primer Congreso de Anáhuac en Chilpancingo el 13 de septiembre 1813, donde se le da lectura a los Sentimientos de la Nación el 14 de septiembre del mismo año. Finalmente ocurrió lo inevitable: el 5 de noviembre de 1815 Morelos fue derrotado y hecho prisionero en Tesmalaca; al siguiente mes fue fusilado cerca de la Ciudad de México.

La astucia de Morelos le enseñó al general Guadalupe Victoria en Veracruz y al general Vicente Guerrero en la sierra de lo que hoy es el estado de Guerrero, el arte de la guerrilla como estrategia para vencer a los realistas.

Fue el general Vicente Guerrero el que inició el diálogo con los militares realistas para lograr la pacificación, primero se comunicó con Carlos Moya y José Gabriel Armijo, diciéndoles que si se sumaban a la causa de la Independencia él estaría dispuesto a quedar como subordinado, pero se rehusaron.

Fue por esas fechas que el virrey envío a don Pedro Guerrero para ofrecerle el indulto, en esa entrevista con su padre pronunció la frase célebre "La patria es primero".