La Abeja en la Red de la Araña

Estoy completamente consciente de que la inserción en un proceso de países atrasados y con resabios autoritarios es sumamente difícil pero no es imposible, la experiencia de países como España, Grecia y Portugal puede ser iluminadora, tanto de las dificultades como de las ventajas de esa entrada en la globalidad neocapitalista.

Si agregamos a nuestra reflexión las experiencias de algunos países asiáticos como Corea e Indonesia, no cabe duda de que nuestro optimismo se enfriará y aún así dadas las coordenadas geopolíticas que definen a México, no veo ninguna otra opción mejor en este momento, además, me parece que se trata de un proceso previsible que se encuentra en el ciclo largo de transición al que hice referencia, el problema para los sectores más avanzados es lograr que la acumulación y circulación de riqueza pague un tributo elevado en dinero y en reforma para contribuir a la generalización del bienestar, pero no me detendré ahora en la consideración de este aspecto.

La expansión de áreas de gestión autónoma y democrática tiende a lugar a otro fenómeno el paulatino surgimiento de lo que yo llamo una condición posnacional, la erosión del Nacionalismo y su crisis como mecanismo legitimador no es una invitación a impulsar como reemplazo a un Nuevo Nacionalismo, es más bien una señal de que iniciamos una época en que los resortes de la gobernabilidad no se encuentran en la exaltación ideológica de valores nacionales.

Es comprensible que esta situación haya alarmado a la izquierda democrática, en cierta medida estamos presenciando el derrumbe de los viejos paradigmas progresistas y el surgimiento de amenazas renovadas, pero la izquierda ha enfrentado los nuevos procesos con una actitud con frecuencia conservadora y estrecha, sólo ve las amenazas de la privatización y de la dependencia con respecto de las redes globales pero no comprende que es importante impulsar otros aspectos del proceso como la ampliación de las autonomías democráticas y el combate de la corrupción empresarial, burocrática o la ligada al narcotráfico y al crimen organizado, podríamos decir que aquí la abeja cayó en la red de la araña.

La vieja izquierda aún tiene reacciones conservadoras ante estos cambios y adopta actitudes llamadas globalifóbicas en lugar de analizar críticamente el proceso para descubrir aquellas nuevas facetas cuyo impulso puede auspiciar una elevación de la calidad de la vida, nos enfrentamos a una situación compleja y dramática pues comprobamos que el desarrollo capitalista no conlleva necesariamente como se creía y como todavía algunos creen una pauperización material de la población pero en cambio sí abre nuevos espacios que contribuyen al empobrecimiento cultural y espiritual de la sociedad.

Este es un problema espinoso y complicado, la pauperización cultural no es como se creía hace muchos años una uniformización mundial para adaptar a la población a un mercado único de acuerdo a modelos gestados por las sociedad es de consumo altamente industrializadas.