Democracia Representativa

Tomar la libertad en serio, implica tomar en serio la democracia, en la corriente liberal muchos autores aún los más preocupados por la justicia social como John Rawls y Ronald Dworkin coinciden en una concepción procedimental de la democracia. La democracia se considera como un conjunto de operaciones que determinan cuáles son las personas que ocupen los puestos de decisión. En los procedimientos de la democracia representativa existente, una poderosa maquinaria económica y publicitaria impulsan a los candidatos, los ciudadanos se limitan a depositar sus votos en las urnas y luego se ausentan. Un conjunto de funcionarios y representantes de partidos los suplantan.

La democracia procedimental es el mecanismo perfecto para que el pueblo real imponga sobre si el dominio permanente, el dominio de una burocracia política y económica. Pero la democracia fue pensada como un medio para un fin opuesto, fue pensada para ser un instrumento en contra de la dominación. Para cumplir esa función debería pues devolver el poder a los hombres y mujeres reales, para que puedan decidir sobre los asuntos que les conciernen en los lugares donde viven, donde estudian y donde trabajan.

La democracia representativa es inevitable en una nación compleja como la nuestra, pero a sus procedimientos podrían añadirse reglas claras que impidiera la manipulación de los procesos electorales por intereses económicos y publicitarios, instituciones que aseguraran la participación permanente de los electores en las decisiones comunes y sobre todo mecanismos de control de los ciudadanos sobre sus representantes como la revocación de mandato, para que todos los representantes como dicen los pueblos indígenas mandaran obedeciendo.

Sólo entonces la democracia podría ser la expresión del dominio del pueblo, pero esto no es posible sin una difusión del poder económico y político de la cima del Estado a su base, autonomías de pueblos y comunidades, formas ampliadas de democracia en fábricas, en sindicatos, en gremios, en universidades, en asociaciones civiles.

Una actitud y práctica contraria a la dominación, requiere llevar la defensa de la libertad a su extremo, forjando las condiciones que permitan su realización efectiva, de la misma manera precisa rebasar la democracia como un mero conjunto de procedimientos electorales y llevarla a su raíz, asumirla como la forma en que el pueblo real establece su poder contra cualquier dominación ajena.

Antes hice notar que en una actitud y práctica contra un sistema de dominación pueden coincidir movimientos muy diversos con intereses distintos, un contrapoder puede ser eficaz si logra coordinarlo sin afectar contra su especificidad. Se acabaron las imposiciones de ideologías partidarias, terminaron las luchas por prevalecer de concepciones que corresponde a un punto de vista de un grupo o aun de una sola clase social.

Una nueva izquierda partiría del reconocimiento de las diferencias de todos los sectores sociales que aspiran a guardar su identidad. Después del principio de la libertad, este sería el segundo principio regulativo, al lado de la libertad de realización el reconocimiento de las diferencias.

Reconocer al otro no quiere decir simplemente tolerar su existencia, ni siquiera solamente respetarlo, quiere decir mucho más, tratar de comprenderlo en su identidad irrepetible, en su otredad, y estar dispuestos hacer nuestro su interés particular de modo que de recorrer juntos un mismo camino.

Reconocer al otro es intentar construir con nuestra diferencia algo en común, la unidad del contrapoder no nacería así de la imposición de una línea de pensamiento y de acción, sino de la convergencia del universo en un fin que por el reconocimiento recíproco se convertiría en común en interés en una emancipación concertada.

El reconocimiento tiene otro valor, frente a la situación de los partidos organizados cuyos miembros deben obediencia a una línea política, el reconocimiento nos abre a la consideración de las variables complejas de la sociedad civil.

El concepto de sociedad civil es ambivalente como ustedes saben, para nuestro propósito habrá que precisarlo, nos desprenderemos para ello en su concepción hegeliana para darle un significado aplicable a las sociedades actuales de acuerdo con el pensamiento de Antonio Gramsci.