La Actitud Disruptiva de Una Doctrina

La actitud disruptiva contra la dominación, orienta a una práctica de formación social, la sociedad otra proyectada no es más que un norte, una idea regulativa para cambiar esta sociedad, y en cada sociedad existe el sistema de dominación es distinto, los sectores dominados difieren según la acción concreta de cada formación social, la actitud disruptiva frente a un sistema de dominio se refiere a cada a una situación peculiar en cada caso, la proyección de la sociedad emancipada tiene que traducirse en un programa concreto adecuado a la circunstancia histórica en las que se da la dominación.

La actitud disruptiva debe ser a la vez concreta en cada caso. No puede por lo tanto obedecer a un esquema abstracto y universal, sino concretarse en las características particulares en que se ejerce el poder impositivo en una situación, en un momento determinado.

Para que la actitud disruptiva pueda desembocar en una práctica social transformadora tiene que asumir el interés de los sectores dominados. Un programa de acción puede calificarse de izquierda en la medida en que pueda oponer al poder impositivo existente, el contrapoder de los sectores que padecen la dominación.

Pero los sectores dominados son en diferentes formas y en distintas medidas, sus intereses son por lo tanto múltiples, al coagular la posición de izquierda en una sola doctrina, el ideólogo tiene la tendencia a reducir los sectores dominados a un sector de la sociedad, a un grupo, a una clase.

En la doctrina de Creta existe un grupo oprimido, él es el encargado de transformar a la sociedad, él es el agente del cambio, él es el sujeto privilegiado de la historia en el interés de toda la izquierda está seguir su interés. Los ejemplos abundan: son los Jenkins en la Inglaterra del siglo XVII, el Tercer Estado en la revolución francesa, el proletariado en el socialismo marxista, el campesinado pobre en muchas guerrillas latinoamericanas (como sucedió con la guerrilla en Guerrero de Lucio Cabañas), la concepción ideológica correspondiente refleja entonces el interés predominante de ese grupo social escogido.

Pero en una sociedad compleja, los grupos que padecen la dominación son múltiples y sus intereses disímbolos, en sociedades que han adoptado estructuras democráticas por más endebles que estas sean, ofrecen amplios espacios de interacción social y de vías de comunicación, los distintos grupos de interés se pueden manifestar con cierta claridad esta es una característica que distingue a las sociedades modernas, cada sector social dominado persigue objetivos adecuados a sus necesidades e intereses particulares, por ejemplo, el interés de los obreros industriales es distinto al de las etnias minoritarias, porque su género de opresión es diferente, la marginación de los campesinos pobres poco tienen que ver con la que sufren las mujeres por ser tales, la experiencia de ser menospreciado que sufre por ejemplo un profesor rural es del todo diferente a la que vive un pequeño empresario arruinado.

Un sistema de dominación crea muchos grupos diversos con intereses encontrados, el contrapoder frente a ese sistema debe expresarlos a todos en su diversidad, la izquierda actual no puede menos de ser un movimiento múltiple heterogéneo, no hay una clase, un sector privilegiado en la disidencia, no hay vanguardia revolucionaria, un programa disidente no puede reducirse a una sola ideología.

Pero si los intereses de los grupos dominados difieren entre sí ¿en que podría basarse la acción unitaria de ese contrapoder? Antes era una doctrina ideológica la que trataba de acomodar en un esquema teórico la relación de los distintos grupos bajo el interés predominante de una clase.

Pero cuándo disminuye la adhesión a un esquema ideológico excluyente de otro ¿qué es lo que puede dar cohesión y unidad a los distintos grupos oprimidos? Pese a su diversidad todos los grupos dominados comparten en medidas distintas un interés común, justamente liberarse de su estado de dominación.

A pesar de sus concepciones y necesidades diversas coinciden en algo, en un proyecto de una sociedad otra, emancipada, a todos iguala la misma actitud de disenso contra la situación existente, en distintos discursos con concepciones diferentes, todos dice no a alguna forma de dominación, pueden por lo tanto unir sus voces y sus manos en un mismo contrapoder. Esa sería en mi opinión la tarea de un nuevo movimiento de izquierda en la actualidad.