Urge la Refundación de los Partidos

Nada es igual para los partidos políticos, organizaciones centrales del juego democrático, después del uno de julio. El decreto de las urnas, naturalmente, les impone a los tres mayores del sistema retos diferenciados en torno a la revisión de sus postulados ante la ciudadanía, su estructura organizacional y su desarrollo político en el mediano plazo —al menos para el periodo 2012-2015.

El Revolucionario Institucional, sin renovarse en la derrota, fue el triunfador de la jornada. No arrolló como en los viejos tiempos ni obtuvo la mayoría en el Congreso de la Unión pero regresa al Gran Poder con Enrique Peña Nieto, quien como presidente de la República no sólo se convertirá en el "primer priista del país" —como ha dicho Pedro Joaquín Coldwell—, sino que habrá de lidiar con la autonomía de los gobernadores, con el mantenimiento de la unidad interna y con dar forma al "nuevo" PRI —lo     que sea que eso signifique.

El bloque de izquierda está llamado a ubicarse como la oposición crítica frente al gobierno priista. Sin embargo, primero debe enfrentar sus propios demonios: no sólo aglutinar membretes y tribus sino, al igual que hace seis años, asimilar la derrota en la presidencial y encauzar su fuerza como movimiento social y como parte de la representación legislativa y gubernamental.

Acción Nacional, el gran derrotado de la jornada, quizá enfrenta el panorama más dramático. El propio Felipe Calderón, aún jefe real del partido, puso el dedo sobre la llaga: "Yo afirmo y creo que hay que refundar al PAN, hay que reconstruirlo desde los cimientos hasta la cúpula, piedra por piedra."

Precisamente, con Acción Nacional iniciamos una aproximación sobre las rutas que les esperan a los partidos luego del uno de julio.

Quizá, de entrada, habría que serenar los ánimos, bajarle a los adjetivos y pensar con la cabeza fría, no sólo por el tamaño de los retos internos sino porque las circunstancias parecen demandarlo.

En el corto plazo, empero, todo indica que el blanquiazul buscará jugar el papel de bisagra en el Legislativo para impulsar una agenda reformista. Así, que no deja de impugnar la elección presidencial, pero sin acompañar de lleno al PRD, acaso para ganar municiones para la negociación política.

Más allá de la coyuntura, la "reflexión profunda" al interior de Acción Nacional está en marcha, y tendrá su punto culminante, según Gustavo Madero, el próximo 11 de agosto, cuando se reúna el Consejo Nacional del partido para discutir y, en su caso, aprobar una reforma interna y, muy probablemente, para definir también el destino del propio chihuahuense.

Refundación, rediseño o reajuste, llámese como sea, pero el Partido de la Buenas Conciencias enfrenta uno de los mayores retos en su longeva historia.