¿Qué pasará en México?

Después de las elecciones presidenciales y de un proceso viciado y lleno de dudas, la incertidumbre política se vuelve apoderar de este país. La elites políticas del PRI se vanaglorian de su triunfo y sus huestes (y no electores honestos) pareciera ser, se encuentran en un estado de espera, tal vez diseñando una estrategia para legitimar vía movilización-manipulación una elección que a todas luces ha mostrado una serie de irregularidades. Por otro lado, un candidato de las izquierdas dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias legales, para demostrar que la elección tuvo errores y malos manejos, aunque el IFE diga lo contrario.

Más allá de la retórica legal institucional tanto del PRI como del IFE, a lo largo y ancho del país efectivamente se registraron miles de irregularidades, que como dijo el presidente de Acción Nacional Gustavo Madero, son difíciles de comprobar, aunque esto no significa que no sucedieron. Para muestra basta un botón, en Ciudad Juárez en la colonia popular de Anapra, caracterizada por su marginación urbana, se detectó una casa como centro de operación para el fraude, incluso a personas tatuadas y con un estereotipo violento, comprando el voto o amedrentando a los habitantes de la zona en favor del PRI. Esto se denunció a la FEPADE pero jamás acudieron al llamado. Es decir, se pudieran citar miles de ejemplos en este sentido, pero a los representantes del IFE pareciera ser no interesarles.

Sin embargo, el descontento social comienza a palparse no solamente en los partidos que se ven dañados por los hechos, sino también en las organizaciones sociales que como yo soy132 y otras, comienzan a dialogar sobre futuras acciones y movilizaciones sociales. Ante esta situación uno se pregunta ¿qué pensará la cúpula priista al respecto? Si el fin justifica los medios para llegar al poder, ¿no se habrá pensado en el riesgo político? ¿Será tanta la obsesión por recuperar el poder más que el construir una verdadera democracia? ¿Le habrán apostado a lo que sea? Si es así, entonces debemos temer las consecuencias que tendrá esto en el proceso democrático mexicano, que a todas luces ha detenido su marcha e incluso, ha sido regresiva.

La moral política del PRI se ha visto más que trastocada, se ha comprobado que no tuvieron el patriotismo, si es que se puede aplicar este concepto, para contender con honestidad o al menos sin tanta frialdad y cinismo de por medio, sin embargo cometieron un error político que a la larga les surtirá un efecto más que negativo, han demostrado su falta de asepsia política y su ambición de volver a controlar a un país a su estilo, que indudablemente no es el mismo donde ellos dejaron de gobernar hace 12 años. Habrá que esperar, ojalá la cordura y la racionalidad políticas, fecunden en una solución que no empañe la historia del país en este siglo XXI, de otra manera hay riesgo de polarización social y de incertidumbre, ante un futuro con escasas posibilidades de una verdadera democracia.