Oportunidades de la Abeja en el Siglo XXI

Me parece que el fundamentalismo y relativismo son dos caras complementarias de un mismo peligro. Como cuando se custodia la boca del abismo y procuran que nada escape de él. Ante estas tensiones es difícil dilucidar alternativas que no acepten los peligros y las tentaciones de los nuevos tiempos. Es importante señalar un hecho que me parece que definen la situación actual, vivimos el principio del derrumbe del muro que separa la política de la cultura, tengo la esperanza de que este acontecimiento nos permitirá escapar del determinismo moral y al mismo tiempo nos ayudará no sólo a tolerar las otredades culturales, sino también a valorarlas desde afuera y aceptar ser medidos con varas exóticas.

He insistido en la importancia que tiene para la izquierda la cultura, entendida en su más amplio sentido antropológico. Para terminar quisiera volver a la abeja que busca orientarse en los nuevos tiempos, no encontrará nuevas alternativas sino deja de libar en flores marchitas, me gustaría poner cuatro ejemplos que han causado recientemente continúa irritación y que continúa causando.

Primero, el drama de la revolución que se convierte en símbolo retardatario lo hemos vivido de cerca no sólo en nuestra revolución de 1910, el néctar de la revolución cubana muy cercano al corazón de la izquierda se ha agriado ante la llegada de un thermidor antidemocrático e inaceptable, el apoyo de la izquierda al gobierno castrista no puede ocasionar en nuestra abeja más que sequedad y esterilidad, aunque se practique en nombre de la lucha contra un bloqueo de Estados Unidos que como todos sabemos no hace otra cosa que fortalecer la antidemocracia, además de empobrecer a la población cubana. La nueva cultura de izquierda debe escapar del círculo vicioso de un bloqueo odioso que sirve para fortificar el también odioso autoritarismo.

Segundo, otro mito marchito de los tiempos antiguos, se haya ligado a un culto a la rebelión estudiantil, la exaltación de sujetos históricos que deben representar el ideal revolucionario y que han encarnado sucesivamente en los proletarios, los campesinos, los marginales, los estudiantes y otros, ha resultado tan estéril como las figuraciones esquemáticas y quema posterior de efigies de enemigos, la burguesía, el imperialismo, la globalización, y el neoliberalismo. Los conflictos y los antagonismos de nuestra época han alcanzado una complejidad tan grande que ya no es posible hacer política sin una política del matiz.

Tercero, la izquierda no ha terminado de comprender que en la educación superior en la universidad ha terminado el ciclo regido por el predominio de la enseñanza masiva, el populismo académico autoritario y los fantasmas del 68. Este ciclo se inició en los años 70 en el sexenio de Luis Echeverría y se ha extendido a lo largo de 30 años. El periodo inició y terminó con dramáticos enfrentamientos. Comenzó y finalizó con el derrumbe de rectores autoritarios, empezó y concluyó con sendas huelgas una de trabajadores y otra de estudiantes.

Cuarto, yo creo que para vislumbrar el futuro universitario hacia esa forma engorrosa, debemos abandonar las prohibiciones realizadas a partir de este modelo, el de una academia autoritaria masificada cuyo ciclo culminó con la más grave crisis por las que haya atravesado la UNAM y que la paralizó durante 10 meses. No me detendré a discutir este problema que fue ampliamente debatido en ocasión de la aprobación de la llamada Ley Cocopa, y sobre de la que ya me he extendido en otros lugares. Sólo quiero advertir que nuestra abeja izquierdista puede salir embriagada del jardín pluriétnico y del culto de la violencia simbólica.

Por último, quiero decir que la izquierda corre un serio riesgo de marginación si se autoexcluye de la transición democrática que estamos viviendo en México, desgraciadamente, no fue posible una alianza de todas las fuerzas democráticas en el proceso electoral de 2012 y la izquierda sufrió un serio revés electoral. Espero que la abeja resista a la tentación de clavar su aguijón venenoso en el proceso de transición democrática que no ha podido encabezar pues podría resultar un episodio suicida ya que es sabido que ese insecto muere en el acto de la agresión, es peligroso que las abejas de la izquierda se comporten como las arañas de la derecha, la izquierda tiene un inmenso mundo ante sí que se ha abierto con la llegada del siglo XXI, es inmenso también el trabajo que se tiene que hacer para comprenderlo, absolverlo y transformarlo en la miel de una nueva izquierda radicalmente diferente.