Camila Vallejo Dowling en México

La revolución de las conciencias ya está en marcha en América Latina, llegó de los indignados de España, de la región árabe, son jóvenes los protagonistas de hoy, tienen un nuevo símbolo de la nueva lucha de clases, es el hermoso rostro intelectual de izquierda, Camila Vallejo Dowling, de solo 23 años, es la nueva Rosa Luxemburgo, es de cepa comunista desde su más tierna edad, tiene contra las cuerdas al gobierno de la derecha del presidente Sebastián Piñera con masivas manifestaciones que exigen una educación pública de calidad, el fin del beneficio privado de la enseñanza que se ha mercantilizado. "La educación es la antesala de la democracia. No podemos formar estudiantes y ciudades si es que no le permitimos organizarse". Dijo en su visita reciente a México, en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco.  

Vive en La Florida, al poniente de Santiago de Chile, es heredera ideológica del Presidente Salvador Allende; símbolo nacional de una nueva clase emergente que lucha contra los gobiernos tecnócratas y neoliberales de América Latina. La bellísima líder estudiantil chilena, formada en las filas del Partido Comunista Chileno. Hoy es un auténtico paradigma de los nuevos tiempos de la Globalización.

En medio de las protestas realizadas por el movimiento YoSoy132, surgido en la Universidad Iberoamericana Santa Fe, la lideresa chilena participó en un foro sobre Universidades Públicas en Latinoamérica, Camila Vallejo, enfatizó que no viene a México a dar consejos a los estudiantes de YoSoy132, porque la juventud de hoy no puede conformarse con salir a las calles o incluso proponer una alternativa, tiene que generar una mayoría social y política capaz de disputar las correlaciones de fuerza en el ámbito político y social.  

Camila Vallejo, egresada de la licenciatura en Geografía de la Universidad de Chile, maneja un lenguaje político muy distinto del que manejan los estudiantes mexicanos, a pesar de que no ha estudiado ciencia política, sociología, literatura o filosofía. Afirma que la juventud con su ímpetu y su capacidad crítica de ver la realidad tiene mucho que aportar al proceso de transformación que viven los países de América Latina explotados por el gran capital proveniente de Estados Unidos y de las oligarquías criollas entreguistas.

"No es una lucha sectaria ni generacional, es una lucha intergeneracional de todo un pueblo que tiene que ponerse a disposición de transformar la educación para transformar la sociedad", dijo en su ponencia en la UAM-Xochimilco. Me recuerda la Tesis Once de Carlos Marx sobre Feurbach: "Los filósofos se han limitado a describir el mundo pero de lo que se trata es de transformarlo".

Camilla Vallejo, quien encabezó las protestas estudiantiles en Chile en 2011, destacó similitudes entre el movimiento chileno y el mexicano. En su país, dijo, el movimiento de los jóvenes también sufrió los embates de un duopolio mediático (como en México, con Televisa y Tv Azteca), hubo tergiversación, manipulación contra el movimiento chileno. Los jóvenes salieron a las calles para demostrar que la juventud no era apática sino consciente de su realidad. El "Mundo en que vivimos", como decía el sociólogo Hernando Pacheco, uno de los pioneros en el análisis televisivo que veía en mis tiempos de profesor de la Universidad Autónoma de Chihuahua y de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en la década del 70 y 80 del siglo pasado.

Regreso a Camila, "los medios no decían lo que sucedía en Chile, descalificaban el movimiento y criminalizaban a los estudiantes en sus espacios"; como hoy lo hacen los periodistas mercaderes de la información de Televisa y TV Azteca y los personeros  de la prensa nacional al servicio de Enrique Peña Nieto y del PRI.

Uno de los propósitos de la lucha estudiantil en Chile y en México, es dignificar la política. La política está secuestrada en México por la partidocracia. Los políticos están desprestigiados. Tenemos que liberar la política, queremos rescatarla, porque está alejada de las necesidades sociales de los más pobres de América Latina.

La política tiene que estar en nuestras manos para que sea una herramienta de transformación social como decía Carlos Marx en su Tesis Once. Por eso debemos transformar la educación como movimiento, por eso queremos que sirva para transformar el país y sobre todo el estado de Guerrero, donde los políticos corruptos e ignorantes siguen detentando el poder político y económico. La política debe ser un instrumento de cambio social, para soñar un país y una entidad suriana distintos y por ello, la política no le pertenece a los partidos políticos corruptos.