Las Cortes de Cádiz y la Revolución Americana

La historia es la síntesis crítica de las contradicciones sociales, políticas, religiosas y culturales, la integración racional de esos procesos es una imperiosa necesidad conciencial, por eso mismo los movimientos pre-insurgentes de México: en Querétaro, Morelia y Dolores, evidenciaban un inmenso malestar que la invasión de España en 1808 por los franceses, posibilitó y aceleró las tensiones.

En 1810 en Guadalajara, Hidalgo abolía la esclavitud y suprimía el pago de tributos, en 1810 se inauguraban a su vez en la España en guerra contra Napoleón, las Cortes de Cádiz para redactar una Constitución, las representaciones americanas como la de México transportaron a los debates los movimientos libertarios y la aspiración a que las leyes fueran iguales para españoles y americanos.

La proclamación de la libertad de imprenta por las Cortes de Cádiz considerada por los conservadores como una ley contraria a la religión y la monarquía, fue recibida en América como una conquista para su autonomía intelectual. Los alegatos, las proposiciones de los americanos en Cádiz rebelaron la existencia de un considerable grupo de abogados, curas y oradores que consagraron en los debates la existencia de las nuevas generaciones americanas vinculadas, en casos, a la Ilustración y la Revolución francesa, teoría y praxis, conflictos entre los países del esclavismo llamados negros y los liberales llamados rojos.

La polémica se encendió más cuando las Cortes se declararon soberanas, implicaba en teoría que sus decisiones eran inalterables inclusive para el rey, por vez primera en España se anunciaba que la Soberanía recaía en la Nación y no en el rey. La abolición de los señoríos y mayorazgos con la abolición de la Inquisición implicaron aun con el reconocimiento de la monarquía, aunque ya en España aparecían grupos de republicanos que se transmitirían a las Américas como el movimiento de España explica por qué la Constitución aprobada en 1812 en Cádiz tuvo amplios efectos en las Américas, sobre todo la libertad de imprenta.

La revolución liberal fue recibida con júbilo en los estratos modernos de México y de América, los representantes americanos conservadores en cambio, al igual que los mexicanos, asumieron que no se obtenía la plena autonomía. Pero el camino jurídico estaba listo. En México se consideró la Constitución de 1812, como un avance.

La bandera de Hidalgo se trasladó a su muerte a Ignacio López Rayón, que se hizo cargo de las tropas de Hidalgo y Allende, a su vez un hombre notable, a quien Hidalgo encargaría en su día la toma de Acapulco, entraba en escena y la llenó por completo, José María Morelos y Pavón, a la edad de 46 años, en 1811, el año de la ejecución de Hidalgo. Pertenecía Morelos a una familia que vinculaba varias castas, aunque en su acta de nacimiento en Valladolid (hoy Morelia, Michoacán, como español. Y que finalmente fue sacerdote. Había conocido a Hidalgo en el Colegio de San Nicolás, donde Hidalgo fue rector.

Después del encuentro común que tuvieron en Charo, le correspondió a Morelos recuperar la bandera de la revolución desde una dimensión étnica y cultural que no era la refinada de Hidalgo ni de su casa de “La francesita” en Dolores, sino la honda de David con profundas raíces populares, ello no impedía ni su ímpetu ni su prudencia, y fundamentalmente su visión constituyente hecho notable en el proceso insurgente. Unos y otros, los hombres, distintos, hermanados, hacían frente a la historia y la criaban en una diana libertadora. No excluyamos, integremos, hagamos un país de todos.