Alejandro Von Humboldt

La historia está definida por el hombre y sus circunstancias, según José Ortega y Gasset, en efecto, en 1799 llegó a Madrid un sabio alemán, Alejandro Von Humboldt (Alemania, 14 de septiembre de 1769-6 de mayo de 1659), de importante familia germana ilustrada y liberal, familia representada por dos hermanos, Guillermo, el reformador de la Universidad Alemana y Alejandro, el erudito de la física, la minería y la botánica, Alejandro amigo de los grandes poetas y filósofos de la época fue recibido por el monarca español, y por su prestigio se le autorizó, hecho muy novedoso de la época para que viajara por todas las colonias españolas de América con todos los instrumentos científicos, pasaporte para la libertad, consciente de que descubriría al igual que Cristóbal Colón un mundo cultural nuevo.

El 5 de junio de 1799 se embarcaba en la Coruña para América, un notable colaborador Aimé Bonpland ( Francia, 1773-1858), le acompañaba, la financiación del viaje se hizo con los recursos personales de Humboldt, la fragata Pizarro los conduciría primero a Venezuela, se iniciaba así un viaje extraordinario por una serie de regiones, después naciones surgidas del viejo imperio que fue en cierta medida la primera mirada moderna sobre la región, Humboldt midió las cimas, los ríos, los volcanes, subió a las más altas cordilleras, bajó a las minas, estudió la botánica y como un antropólogo descubrió a los hombres, fue una epopeya casi inaccesible a la imaginación.

El 21 de febrero de 1801 escribía a un amigo desde Cuba, le decía “mi independencia cobra mayor valor, por eso he rehusado apoyo de gobiernos y autoridades”, Alejandro Von Humboldt tenía entonces 32 años, era el primer liberal moderno de América. Llegó a México después de un periplo asombroso en 1803, su exploración y visión de México donde se reunió con una asombrosa minoría ilustrada en el Colegio de Minería, tuvo el carácter de una revolución científica, en ese año nació en México un texto impresionante Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, quizá sea la primera mirada moderna sobre México, diseñaba un retrato social y cultural que poseía además el perfil de una nación nueva.

El regreso de Humboldt a Europa cargado de un archivo inmenso para el futuro, obra monumental para años, que se levantó además sobre sus propios recursos personales. Humboldt se transformó en un basto faro que irradiaba el porvenir, los viajeros de América española le buscarían en Europa, entre ellos un joven criollo, hijo de una de las familias más opulentas de Venezuela, Simón Bolívar, encontraría a Humboldt en París, diálogo fecundo e iluminado por la pasión del futuro, Bolívar que había nacido en Caracas, no dudó en preguntarle si creía que América estaba madura para la independencia, el sabio como un rayo de luz le respondió, ¡sí pero no conozco aún a sus libertadores!, la pregunta y la respuesta se fundirían en fuego en la historia, un día Benito Juárez hizo ciudadano de honor de México a Humboldt, lo merecía.